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sábado, noviembre 15, 2008

El vino chileno se verá afectado por el cambio climático

Según el viticultor Alain Carbonneau algunos de los síntomas más evidentes, como el aumento de las temperaturas o la escasez de precipitaciones, afectan el crecimiento de las vides chilenas. (EFE) 
















Según Carbonneau, el cambio climático incidirá de forma negativa en las viñas y los vinos chilenos, puesto que "el vino se hace con uvas en cuyo crecimiento influyen variables como el tiempo, la temperatura del Sol, la radiación solar y la humedad", parámetros a los que está afectando el cambio climático.

    
El viticultor francés, considerado el "gurú" mundial del vino, realizó una visita de dos días a Chile donde aprovechó para reunirse con productores vitivinícolas e impartir conferencias y clases magistrales.
    
Algunos de los síntomas más evidentes del cambio climático, como el aumento de las temperaturas o la escasez de precipitaciones, están afectando el crecimiento de las vides chilenas, generando una mayor precocidad en la maduración y una ampliación de los efectos de las sequías de los periodos veraniegos.
    
Carbonneau alertó que el cambio climático ha dejado de ser una amenaza para convertirse en un problema real, como demuestra un estudio que fue presentado recientemente en una conferencia internacional sobre cambio climático y vino que se celebró en Barcelona (España).
    
El estudio, ejecutado en las 27 regiones vitivinícolas del mundo, constataba que la temperatura media en esas zonas ha aumentado 1,2 grados, que la vendimia se ha adelantado un promedio de ocho días y que se han alterado los parámetros de pluviosidad.

La sequía, uno de los principales problemas derivados del calentamiento global, lleva consigo una mayor mortalidad de las plantas a causa del estrés térmico, que a su vez puede repercutir en los niveles de producción de mostos.
    
En tanto, el aumento de las temperaturas, al afectar el proceso de fermentación, conduce a que se produzcan vinos con mayor grado alcohólico.
    
"Se acumula más azúcar en las uvas, que es lo que la levadura transforma en alcohol", explicó el francés en una declaración, y agregó que el vino "tiene menos frescor, es más empalagoso, se puede guardar menos y tiene más riesgo de contaminación microbiana".
    
En este nuevo escenario, el catedrático de Viticultura recomendó a los productores chilenos de vino que se adapten a los efectos del cambio climático y a la cada vez más creciente variabilidad de las temperaturas.
    
Entre algunas soluciones, citó las nuevas técnicas de riego para aprovechar la totalidad del agua en el riego de los viñedos o la intervención genética para lograr plantas resistentes a las nuevas condiciones climatológicas.
    
También apuntó la instalación de nuevas tecnologías informáticas que posibiliten el control y la verificación de las condiciones del terreno, de las plantas o del fruto garantizando, a su vez, "la tipicidad de los vinos".

Santiago de Chile
EFE

domingo, julio 27, 2008

El costo climático de un vaso de leche

Pasturas con menos metano y sustancias inhibidoras de la nitrificación del suelo figuran entre las soluciones que busca el sector agropecuario para abatir su aporte al cambio climático. Por: RAÚL PIERRI














MONTEVIDEO, jul (Tierramérica). Un simple vaso de leche en la mesa del desayuno puede representar un gran costo ambiental para el planeta. Por eso, productores y científicos buscan reducir el impacto de la agropecuaria, responsable de entre 12 y 14 por ciento de las emisiones mundiales de gases que recalientan la atmósfera.

Ya hay investigaciones para medir el costo climático de ese vaso de leche, o de la lechería general de un país, desde la cría de la vaca hasta la mesa.

Las emisiones del sector agropecuario crecieron casi 17 por ciento entre 1990 y 2005 en todo el mundo, y el mayor aumento fue en el Sur en desarrollo (32 por ciento).

La fermentación intestinal del ganado rumiante libera a la atmósfera metano y óxido nitroso, dos potentes gases de efecto invernadero, también generados por el estiércol y la orina de los animales, la quema de biomasa vegetal, el cultivo de arroz y procesos biológicos y químicos en los suelos agrícolas.

Ambos aportan 70 por ciento de la contaminación climática procedente de la agricultura. El metano y el óxido nitroso poseen, respectivamente, 21 y 300 veces más efecto invernadero que el dióxido de carbono, principal gas vinculado al cambio climático, liberado sobre todo por el transporte, la industria y la producción de energía.

Mientras los países buscan formas de producir más alimentos y superar la actual carestía, especialistas de la red Learn (siglas en inglés de Red de Investigación para la Disminución de las Emisiones Ganaderas) estudian cómo abatir las emisiones del sector sin amenazar su productividad.

De eso hablaron los funcionarios e investigadores reunidos en Uruguay entre el 21 y el 24 de este mes, en el taller internacional Emisiones Agrícolas de Gases con Efecto Invernadero, organizado por Learn. Tierramérica fue el único medio presente en el segmento técnico de ese encuentro.

Como se trata de un sector muy sensible para países agropecuarios como Uruguay, la reducción de gases debe garantizar que el pastoreo tenga un "carácter natural", dijo a Tierramérica el coordinador de la Unidad de Cambio Climático de Uruguay, Luis Santos. Una opción es modificar la dieta de los animales reemplazando pasturas en favor de variedades menos ricas en metano, sostuvo.

Clough sugirió, como ya se aplica en su país, utilizar inhibidores de la nitrificación, sustancias químicas añadidas a fertilizantes nitrogenados (minerales u orgánicos) o aplicadas directamente en el suelo, que inhiben a las bacterias, causantes parciales de ese proceso microbiano, y lo vuelven más lento

Learn fue fundada el año pasado en Nueva Zelanda y la integran representantes de la política, la ciencia y la industria de unos 40 países, incluyendo a los grandes productores agropecuarios, como Estados Unidos, Brasil, Australia, India, China y Argentina.

Su propósito es definir métodos de medición, verificación, comunicación y mitigación de los gases invernadero del sector pastoril. "El primer objetivo es, en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, determinar los factores de emisión para poder realizar un inventario de los gases invernadero liberados por el sector", explicó Santos.

"Los países del Sur, según la Convención, deben tomar medidas pero no están obligados, como los industrializados, a reducir sus emisiones. Por eso en esta reunión queremos saber cuánto emiten y cómo van a mitigar las emisiones los países que sí están obligados, como Nueva Zelanda", que tiene una dependencia económica del sector ganadero similar a la de Uruguay, indicó.

En este rumbo, una investigación neozelandesa presentada en el taller mostró los procedimientos para seguir la huella de los gases invernadero del sector agropecuario. Desde la producción de leche, por ejemplo, que incluye las emisiones propias de la vaca, hasta su industrialización y transporte, que tienen sus propios aportes de dióxido de carbono.

Zoom

Los sistemas pastoriles Ocupan entre 26 y 40 por ciento del total de tierras productivas del planeta. Y la ganadería emite 37 por ciento del metano y 65 por ciento del óxido nitroso generados por actividades humanas. La gran mayoría de estos gases provienen de los sistemas de pastoreo de América Latina y Asia.

"La concentración atmosférica de óxido nitroso continúa elevándose en 0,26 por ciento anual. En el plano global, el presupuesto de óxido nitroso está dominado por las fuentes agrícolas. Es preciso lograr una reducción urgente de estas emisiones", sostuvo el científico neozelandés Tim Clough.

"Las fuentes predominantes de óxido nitroso en las pasturas incluyen las excretas de los animales que pacen y los fertilizantes nitrogenados.
El óxido nitroso se produce en el suelo a través de procesos microbianos como la nitrificación" o conversión de amonio a nitrato, agregó Clough, del Grupo de Ciencias Físicas de la Universidad de Lincoln.
La cifra
91 En Uruguay, la agropecuaria genera 91 por ciento de las emisiones nacionales de metano. Y en Argentina es responsable de 44 por ciento de la producción de gases invernadero.

jueves, julio 17, 2008

Chile seguirá norma alemana para producír biocombustibles

Álvaro Rojas, Ministro de Agricultura de Chile, informó que la producción de biocombustibles en el país seguirá el ejemplo alemán y la norma técnica para su elaboración, que se encuentra en consulta pública desde la semana pasada, ya que establece que la mezcla final deberá contener un 75% de aceite procedente de canola y un 25% de aceite derivado de otra materia prima. POR ADNMUNDO.COM - Argentina

Rojas señaló que la norma también fijará los criterios para la producción de etanol para mezclar con gasolina en base a cualquier cultivo, aunque estimó que la industria del biodiesel va a tener un mayor desarrollo “debido a su alta demanda en el mercado nacional”.

Asimismo agregó que “si uno revisa la demanda futura de combustible, el transporte de carga, de pasajeros y la industria, lo que requiere es diesel. La demanda de gasolina es menor. Por tanto, la industria estaría dando las señales que sea el biodiesel el que tenga el mayor rol que jugar”.

Manifestó “este Ministerio (de Agricultura) estima que podríamos tener entre 60.000 y 120.000 has de “raps” (canola) en la zona sur. Ahora hay alrededor de 20.000, pero el país ha tenido períodos, como en la época en que se producía aceite, en que se llegó a contar con 70.000 has de “raps”. Hay un espacio enorme de trabajo, empleo e innovación”, aseveró.

Sostuvo a su vez, que la producción chilena de biocombustibles seguirá el ejemplo alemán, porque como en ese país, en Chile, el criterio también será que el diesel común, derivado del crudo, pueda mezclarse con un máximo de 5% de biodiesel.

Adelantó que “en este momento tenemos un grupo de especialistas en Alemania participando en una gira tecnológica haciendo contactos con empresas alemanas. Se estima que en 5 ó 6 años más deberíamos tener diseños comerciales”.

Destacó que una de las prioridades del Ministerio es trabajar en una política de biocombustibles, “es por eso que este tema es relevante para nosotros. Lo que hemos hecho hasta ahora es definir el marco normativo general y como sector agrícola queremos hacer un aporte significativo a estas nuevas alternativas”.

El Ministro detalló varios de los beneficios del uso de biocombustibles: ser energías no contaminantes con el medio ambiente, combatir el calentamiento global, diversificar la matriz energética del país, brindar un nuevo impulso a la industria agrícola del centro sur del país, promover la mano de obra y aumentar la rentabilidad de los cultivos requeridos como materia prima.

Por último refirió que para el consumidor va a ser un gran aporte, porque contará con una nueva alternativa de combustible que será más limpio y menos contaminante. “Este factor debiera ser decisivo a la hora de comprar bencina o petróleo puro y en lo que respecta a precios, no debiera existir gran diferencia con las demás gasolinas y petróleo”, concluyó.

viernes, junio 27, 2008

AGRICULTURA-EUROPA: Cambio climático domina la agenda

VIENA, 26 jun (IPS) - El cambio climático es el principal peligro identificado por los expertos que participan en la 26 conferencia europea de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), reunida en la occidental ciudad austriaca de Innsbruck. Por Mehru Jaffer

Los participantes en la Conferencia Regional de Europa, este jueves y el viernes, consideran mecanismos para adaptar las prácticas agrícolas ante las cambiantes condiciones del clima.

El director general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, advirtió el miércoles que el cambio climático es el mayor y más costoso desafío que deberán afrontar los agricultores.

La conferencia se celebra luego de la finalización, el martes, de la 35 reunión sobre agricultura de la Comisión Europea, rama ejecutiva de la Unión Europea (UE).

Representantes de 44 naciones de Europa y Asia central, junto con expertos de agencias internacionales y organizaciones no gubernamentales, estudiarán el factor climático, que afecta al sector en medio del florecimiento de la agricultura en algunos lugares de la región.

En países de Europa y Asia central con economías en transición se registró un crecimiento sustancial en el decenio pasado, que, de hecho, se concentró en algunos de los estados más pobres de la región.

El crecimiento de la agricultura redujo la pobreza y la inseguridad alimentaria en muchos países de la región del Cáucaso, incluidas áreas rurales de Asia central.

Pero los expertos creen que las buenas noticias pueden ser efímeras.

Las consecuencias del cambio climático y de la significativa alza de precios de productos agrícolas básicos ya tuvieron un impacto negativo, en especial en los sectores sociales más vulnerables de muchos países.

El desarrollo agrícola, forestal, pesquero y rural de Europa tendrá que afrontar muchos otros retos en los próximos años, incluida la competencia internacional, la mayor liberalización de políticas comerciales y la disminución de la población rural.

El cambio climático se suma a las presiones que padece la actividad agrícola, como el rendimiento de los cultivos, el manejo de los animales de cría, los ingresos inciertos y el abandono de tierras en áreas rurales.

Muchos países del sudeste de Europa y de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), que agrupa a las ex repúblicas soviéticas, siguen siendo muy pobres. La agricultura suele ser la única fuente de ingresos y el sector que emplea a un alto porcentaje de la población económicamente activa.

En numerosas partes de Europa, la agricultura es la principal actividad económica que ha alimentado a numerosas comunidades por varias generaciones y contribuyó a preservar el paisaje y las tradiciones.

La actividad ancestral coincide con la creciente demanda de productos agrícolas tradicionales de la región.

La diversificación de ingresos de la población rural es uno de los puntos más importantes de la agenda de la conferencia en Innsbruck.

Se discutirá el desarrollo agrícola en la región con sus consecuencias sobre la seguridad alimentaria y el alcance de las metas de la Cumbre Mundial de la Alimentación, de 1996, y de los Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio.

Los objetivos incluyen reducir a la mitad la proporción de personas que viven en la indigencia y padecen hambre, así como lograr la educación primaria universal, promover la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil en dos tercios y la mortalidad materna en tres cuartos.

También combatir la expansión de VIH/sida, la malaria y otras enfermedades, asegurar la sustentabilidad ambiental y generar una sociedad global para el desarrollo entre el Norte y el Sur. La fecha límite para su cumplimiento es 2015.

Una de las tareas de la FAO ha sido ayudar a los gobiernos a impulsar el crecimiento de la agricultura. Ahora la agencia se propone facilitar una aproximación integral al cambio climático junto con agricultores, científicos y políticos.

El objetivo de la asistencia técnica de la FAO es favorecer la protección de plantas y animales contra enfermedades. También brindar ayuda para cumplir con los requisitos legales y técnicos que permiten acceder o integrarse a los mercados de la UE.

Sus expertos, además, ayudan a las comunidades a administrar mejor la tierra, el agua, los bosques y otros recursos naturales, así como la gestión de la seguridad alimentaria y estándares de calidad.

La FAO también brinda asistencia jurídica para adecuar la legislación y promueve buenas prácticas agrícolas.

La agencia amplió sus actividades en la región a partir de 1996 en respuesta a los cambios ocurridos en Europa y al surgimiento de las economías de transición.

Fuente: IPSNOTICIAS
(FIN/2008)

lunes, junio 02, 2008

Cambio climático amenaza abastecimiento energético en Brasil

Según un estudio realizado en el país carioca, el calentamiento global afectará la producción de oleaginosas como girasol, ricino y palma, que actualmente se utilizan en el nordeste del país como fuente para la producción de biodiesel.

Los cambios climáticos obligarán a Brasil a adoptar algunas modificaciones en su sistema de energía para evitar una crisis de desabastecimiento en el futuro, según un estudio divulgado hoy por la Universidad Federal de Río de Janeiro.

De acuerdo con las previsiones de los investigadores del Instituto de Posgraduación y Pesquisas en Ingeniería (Coppe) de la Universidad, por la actual tendencia, los cambios climáticos reducirán la potencia de las hidroeléctricas brasileñas y el potencial de la generación eólica.

Los cálculos fueron hechos para 2100 tanto para un escenario conservador de cambios climáticos -es decir, con las reducciones en las emisiones de gases contaminantes a las que se han comprometido las naciones industrializadas-, como para un escenario más pesimista.

El estudio, que se refiere exclusivamente a los efectos del calentamiento global sobre las fuentes renovables, fue patrocinado por Reino Unido a través del Fondo Global Opportunity.

Según el estudio, el calentamiento global provocará una disminución en el caudal de los ríos y, por lo tanto, reducirá la capacidad de generación de las hidroeléctricas, actualmente la principal fuente de energía de Brasil (85 por ciento de la matriz).

De la misma forma, con menos vientos, el potencial de generación eólico, que Brasil apenas comienza a explotar en el nordeste del país, perderá ventajas.

De acuerdo con los especialistas del Coppe, el calentamiento global afectará la producción de oleaginosas como girasol, ricino y palma, que actualmente se utilizan en el nordeste del país como fuente para la producción de biodiesel.

Y la necesidad de aumentar la producción de alimentos reducirá el área actualmente destinada al cultivo de plantas destinas a la fabricación de biocombustibles.

El estudio asegura además que, sin tener en cuenta el aumento normal del consumo, apenas los cambios climáticos provocarán un crecimiento del ocho por ciento en la demanda brasileña de electricidad, por el mayor uso de sistemas de refrigeración.

Según los especialistas, la producción de energía a partir de hidroeléctricas sufrirá en 2100 una caída de entre el 1 por ciento, en las condiciones más optimistas, y el 2,2 por ciento, en la peor de las posibilidades, como consecuencia de la reducción de los caudales y de posibles sequías prolongadas.

El estudio analizó el efecto de los cambios climáticos en las cuencas de los ríos Paraná, Grande, Paranaíba, San Francisco y Tocantins, en los que están ubicados las centrales responsables por el 70 por ciento de la capacidad instalada del país.

En algunos casos, como en las hidroeléctricas que Brasil planea construir en el río Madera, la pérdida de capacidad de potencia puede llegar al 15 por ciento, o hasta el 27 por ciento en el río San Francisco.

El potencial de generación de energía eólica caerá en un 60 por ciento, según los cálculos hechos por los especialistas a partir de la reducción prevista de la velocidad de los vientos hasta 2100.

Pese a que aumentará el potencial de los generadores eólicos construidos en el litoral brasileño, ese crecimiento no será capaz de compensar las pérdidas que sufrirán los generadores ubicados en el interior.

El estudio destaca principalmente la situación del nordeste brasileño, una empobrecida región que sufre sequías periódicas y cuyas condiciones tienden a empeorar con los cambios climáticos.

"Las regiones áridas serán más áridas y el problema de irrigación aumentará", según Alexandre Szklo, uno de los autores del estudio.

La investigación señala, que pese a que el calentamiento global hará inviable la producción de palma y ricino en el nordeste del país, el cultivo de caña de azúcar, fuente del etanol, podrá crecer debido a que la planta es más resistente a las altas temperaturas.

miércoles, mayo 21, 2008

El cambio climático alterará el mapa de la agricultura en Chile


La economía inestable sería solamente la gota que rebasó el vaso en la crisis alimentaria mundial. Pero son las sequías e inundaciones, producto del cambio climático, las que han disminuido drásticamente la producción agrícola llevando a la actual escasez.

Aunque la economía mejore y la agricultura repunte, no podemos controlar el clima. Chile vivirá la próxima década con escasez de alimentos si es que no hacemos algo desde ya para adaptar los cultivos a las nuevas condiciones.

Para José Luis Cordeu, Oficial Principal de Productos Básicos de la FAO, ésta 'es una crisis estructural que durará 5 o 7 años'.

Asegura que estamos en medio de una situación cíclica que llegará a un punto en el que la oferta aumentará. 'Los altos precios también incentivarían la producción interna', dice.

Por eso es muy importante aumentar la inversión en tecnología e investigación.
Las sequías e inundaciones han bajado drásticamente la oferta de muchos cultivos. En Chile, las heladas del año pasado y la sequía actual no permiten augurar un escenario mejor.

Pero las consecuencias del aumento de la temperatura promedio se han dejado sentir desde mucho antes. Una secuela ha sido el aumento de plagas, explica Fernando Santibáñez, vicedecano de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile.

En los últimos 10 años, la vid, por ejemplo, ha estado bajo la amenaza de plagas de las que antes no había registro en nuestro territorio o cuya presencia era muy baja.

En el 2000, Santibáñez participó en el primer estudio que sopesó las principales consecuencias que tendría el aumento de temperatura en nuestro territorio (ver infografía). La imagen del campo que tenemos hoy cambiará.

El especialista trabaja en la actualización del informe de 2000. En agosto deberían estar los resultados: cualquier acción que se tome necesita de 10 a 15 años para materializarse; no tiene resultados inmediatos. Por eso, el Ministerio de Agricultura licitó otro informe para medir cómo nos hemos adaptado hasta ahora y cómo lo han hecho otros países.

Los puntos más deficitarios son el riego, los plaguicidas y la biotecnología. Este último es el que requiere mayor planificación. 'La etapa de gestación para un nuevo producto genético se extenderá por lo menos durante 10 años', dice Santibáñez. Se podría obtener uvas resistentes a plagas o duraznos que crezcan en terrenos altos.

La clave aquí es la tecnificación. 'Estamos en un punto neutro en esa materia porque es tan incierto el futuro de la agricultura que no se hacen inversiones', asegura. El dilema es a nivel mundial.

Los problemas del presente

El aumento de las temperaturas promedio que afectará al país amenazará los cultivos de variadas formas.

Que suba el promedio no significa necesariamente que las máximas se eleven, sino también que las mínimas lo hagan, acortando su diferencia.

Aquiles Neuenschwander, ingeniero de la FIA (Fundación para la Innovación Agraria), explica que este aumento de las mínimas afectará a los cultivos templados, como duraznos y uvas, 'que requieren horas de frío para su desarrollo'.

Se deberá considerar el desplazamiento de estos cultivos hacia el sur y a mayor altitud.

Debido a las sequías será necesario postergar las siembras, y el riesgo es que las heladas eviten un proceso de maduración completo. Los bosques también se verán mermados: sin la humedad necesaria, la fotosíntesis no trabaja al 100%, reduciendo la masa forestal.

'La agricultura tradicional es muy reacia a los cambios, por eso las decisiones tienen que ser tomadas con la participación de la gente', advierte el ingeniero.

Los agricultores 'deben estar informados de que los efectos de los cambios en el clima ya se sentirán en 2020'.

Diez millones de personas mueren al año por hambre o por enfermedades relacionadas.

(Fuente: caravana ahimsa)