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martes, octubre 28, 2008

Cambio climatico y soberanía alimentaria

En un momento crucial para la humanidad donde la debacle económica de los poderosos amenaza con impactar la economía mundial y muy particularmente la de los países en vías de desarrollo; en que la crisis energética esta en ascenso y donde la seguridad alimentaria esta en alto riesgo en virtud de la fuerte presión de los mercados demandantes y en el que el cambio climático está poniendo en riesgo todo proceso de desarrollo económico, se hace indispensable plantear y fortalecer las políticas de seguridad alimentaria en los países del sur. Publicado en BolPress









Las políticas proteccionistas para los agricultores que han estado apoyando a ultranza los Estados Unidos y los países de Europa pertrechados en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y exigiendo que nuestros países, por el contrario, sean acólitos del libre mercado, hoy más que nunca tienen un sentido inverso para los países en vías de desarrollo, es decir cambiar el rol drásticamente y fortalecer los mercados internos de alimentos y profundizar el sentido complementario de la seguridad y soberanía alimentaria.

Si a ello sumamos que en el nuevo escenario económico varios países desarrollados han empezado a poner en duda sus futuras obligaciones a contraer en los compromisos post Kyoto, que la humanidad espera de los principales y más grandes países que  históricamente han emitido gases de efecto invernadero a la atmósfera, la situación es crítica. Si tomamos en cuenta que la propia FAO estableció que la crisis de alimentos tal vez podría ser superada recién en el 2015, lo cual es imposible ya que el cambio climático, según el último reporte del IPCC[1], pondrá en riesgo los procesos agrícolas como fruto de los cambios de temperatura y precipitación, así como por el aumento de eventos extremos.

Contrariamente a todo lo previsto países como Italia, Alemania y otros de Europa ya no están decididos a asumir compromisos vinculantes que signifiquen reducciones drásticas de emisiones. Recordemos que la UE está apuntalando un compromiso de más de 20% de reducción de emisiones hasta el año 2020 y llegar a entre 50% y 70% de reducción en el 2050.

La reunión del consejo de Medio Ambiente de la UE realizada en Luxemburgo ha priorizado un espíritu proteccionista de ciertas industria obsoletas  e intensas en carbono, con lo que las aspiraciones a avanzar en Poznan primero, a fines de este año, y en Copenhague el 2009 dejan un sabor amargo. Ni que comentar de los Estados Unidos que ante una Unión Europea débil seguro que reforzará su posición anti compromisos globales y humanitarios.

Los ministros de Medio Ambiente, (según www.timetolead.eu) una semana después del acuerdo de los países de la UE de destinar 2.000.000 millones de euros a medidas de apoyo al sector financiero, se han retractado respecto a la inversión de 70.000-90.000 millones de euros necesaria en 2020 para garantizar el futuro de las próximas generaciones a través del paquete europeo sobre clima y energía.

La FAO en ocasión del día mundial de la alimentación estableció que el cambio climático tiene consecuencias para todos, pero las regiones más pobres ya están siendo sus primeras víctimas. Lo más probable es que la situación empeore en las próximas décadas. La peor parte corresponderá a los centenares de millones de personas vulnerables que padecen inseguridad alimentaria: los pequeños productores agrícolas y forestales, ganaderos y pescadores. La evolución de la temperatura y las precipitaciones, así como la mayor frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, seguramente darán lugar a reducciones de la producción agropecuaria, con las consiguientes repercusiones negativas sobre el acceso a los alimentos.

Por lo anterior se puede inferir que no habría medidas vinculantes responsables por parte de los países desarrollados en el proceso de implementación de la Convención del Clima, lo cual pondría en alerta la posibilidad de superar el umbral de dos grados centígrados del calentamiento medio del planeta, lo cual es altamente riesgoso. Recuérdese que hay un consenso entre los científicos de que excederse los dos grados centígrados representaría una amenaza a la vida de millones de personas, quienes podrían sufrir las consecuencias de inundaciones, así como también un atentado a la integridad de muchas especies e ingresar en un proceso insostenible de inseguridad alimentaria. El cuarto informe del IPCC en materia de seguridad alimentaria plantea que por encima de los 2ºC los niveles de productividad de cereales se reducirán drásticamente.

Sin embargo, esta aun latente la pregunta ¿si actualmente 0,8ºC de incrementó en la temperatura está provocando impactos irreversibles, cómo será llegar a 2ºC para los países con economías débiles?

En el caso particular de América latina el IPCC señala que la productividad en los más importantes cereales decrecerá y la productividad de las pasturas declinará, con consecuencias adversas para la seguridad alimentaria. De ello se deriva que el número de personas en riesgo de hambre se incrementará. Recordemos que en la actualidad existen ya en el mundo 923 millones de personas subnutridas.

El preocupante cambio climático, la crisis económica, los agro-biocombustibles, la inseguridad alimentaria, la desnutrición y la mayor demanda alimentaria, debe llevarnos a generar una política agresiva de auto proteccionismo para nuestros productos en todo orden, ya que las señales de los países grandes no dejan otra opción.

[1] Intergubernamental Panel of Climate Change.

lunes, octubre 20, 2008

El plan europeo contra el cambio climático, cuestionado por varios países

LUXEMBURGO (AFP) — Los países de la Unión Europea (UE) abrieron este lunes en Luxemburgo una dura negociación para adoptar su plan de lucha contra el cambio climático, cuestionado por varios países que lo consideran muy exigente para sus industrias y economías.


"El paquete tal cual está no nos conviene. Es insoportable. Necesita cambios profundos", dijo la ministra italiana de Medio Ambiente, Stefania Prestigiacomo, presente en una reunión con sus homólogos europeos centrada en el plan de la UE para frenar el calentamiento global.

"No estamos solos en esta posición. Es evidente", subrayó Prestigiacomo, después de que Polonia, Hungría, Rumania, Eslovaquia, los tres países bálticos y Bulgaria pidieran en la cumbre europea de Bruselas de la semana pasada "tener en cuenta su potencial económico" a la hora de definir los objetivos de la UE.

Los grandes objetivos del plan, tal y como fueron decididos por todos los miembros del bloque en marzo de 2007, son la reducción de un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2020 y que las energías renovables constituyan el 20% del consumo total europeo, que debería a su vez ser reducido en un 20%.

Pero la situación ha cambiado mucho en un año y medio y el pedido de reabrir el paquete de algunos países europeos provoca inquietud, como lo hizo saber el más alto responsable de la ONU para la lucha contra el cambio climático, Yvo De Boer, quien teme un fracaso tras las tensiones registradas en la cumbre de Bruselas.

En la misma sintonía, el ministro alemán de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel, admitió el lunes en Luxemburgo que "si no se llega a un acuerdo en diciembre, las negociaciones internacionales sobre el clima se verán muy comprometidas", aunque su país también exige modificaciones, según fuentes europeas.

Uno de los principales problemas es que, para cumplir con sus promesas, la UE debe hacer que su industria pesada reduzca en un 21% sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) con respecto a sus niveles de 2005.

Además, cada país debe recortar en 10% las emisiones del transporte, la agricultura, la calefacción de los edificios y el tratamiento de residuos.

De su lado, la Comisión Europea está dispuesta a "acceder a los pedidos de los Estados miembros, pero sin dar un golpe mortal a los elementos del sistema que lo vuelven eficaces ni a los objetivos medioambientales", advirtió el comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas.

Menos radical, la presidencia francesa de la UE afirmó que tras este primer contacto va a "intensificar los trabajos" para llegar a un acuerdo antes de fin de año, indicó su ministro de Medio Ambiente, Jean-Louis Borloo.

Al definir el camino para alcanzar esas metas, la Comisión Europea propuso sacar a subasta cada permiso de contaminación válido para una tonelada de dióxido de carbono emitido por la industria pesada.

La medida, a la que se resiste Alemania, empezaría a aplicarse en 2013 -ahora esos permisos son gratuitos- y el dinero recaudado serviría para financiar la transición a las energías no contaminantes.

Los ministros de los 27 deben preparar la posición común de la UE para la conferencia internacional de la ONU sobre el clima que reunirá a representantes de 190 países del 1 al 12 de diciembre en Poznan (Polonia) y que coincidirá con la próxima cumbre europea del 11 y 12 del mismo mes en Bruselas.

Si la semana pasada los líderes de la UE mantuvieron los objetivos y el plazo de lograr un acuerdo a finales de 2008, aceptaron en cambio trabajar en forma "intensificada" para que la aplicación del plan tenga en cuenta "la situación específica de cada uno" de los países.

martes, septiembre 02, 2008

TEORIAS DE FRAUDE: fundamentación política Republicana contra el Cambio Climático

En este artículo publicado en el Daily Telegraph el 31 de agosto/2008, el autor sostiene que el panel IPCC ocultó información sobre un calentamiento global previo al "supuesto actualmente", que se habría producido hace sólo 1.000 años y que habría sería conocido como el Calentamiento Medieval. Booker indica, además, que el Panel ocultaría el registro sobre un sostenido y abrupto descenso de las temperaturas observado por satélites de la Nasa.
Ambas ideas sintetizarían los enunciados del Partido Republicano de EEUU que buscan poner en duda la real existencia de una crisis climática mundial, sugiriendo que el Cambio Climático es un invento del Partido Demócrata para alternar el foco del miedo republicano al terrorismo por la inseguridad demócrata depositada en el calentamiento global.
The catastrophe behind climate change *by Christopher Booker *
Christopher Booker takes a long hard look at the Intergovernmental Panel on Climate Change. * *Sunday Telegraph 31August 2008 * * *

As the estimated cost of measures proposed by politicians to “combat global warming” soars ever higher - such as the International Energy Council’s $45 trillion - “fighting climate change” has become the single most expensive item on the world’s political agenda.

As Senators Obama and McCain vie with the leaders of the European Union to promise 50, 60, even 80 per cent cuts in “carbon emissions”, it is clear that to realise even half their imaginary targets would necessitate a dramatic change in how we all live, and a drastic reduction in living standards.

All this makes it rather important to know just why our politicians have come to believe that global warming is the most serious challenge confronting mankind, and just how reliable is the evidence for the theory on which their policies are based.

By far the most influential player in putting climate change at the top of the global agenda has been the UN’s Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), set up in 1988, not least on the initiative of the Thatcher government. (This was why the first chairman of its scientific working group was Sir John Houghton, then the head of the UK’s Meteorological Office.)

Through a succession of reports and international conferences, it was the IPCC which led to the 1997 Kyoto Protocol, soon to have an even more ambitious successor, to be agreed in Copenhagen next year.

The common view of the IPCC is that it consists of 2,500 of the world’s leading scientists who, after carefully weighing all the evidence, have arrived at a “consensus” that world temperatures are rising disastrously, and that the only plausible cause has been rising levels of CO2 and other man-made greenhouse gases.

Read more by Christopher Booker
In fact, as has become ever more apparent over the past 20 years -not least thanks to the evidence of a succession of scientists who have participated in the IPCC itself - the reality of this curious body could scarcely be more different.

It is not so much a scientific as a political organisation. Its brief has never been to look dispassionately at all the evidence for man-made global warming: it has always taken this as an accepted fact.

Indeed only a comparatively small part of its reports are concerned with the science of climate change at all. The greater part must start by accepting the official line, and are concerned only with assessing the impact of warming and what should be done about it.

In reality the IPCC’s agenda has always been tightly controlled by the small group of officials at its head.

As one recent study has shown, of the 53 contributors to the key Chapter 9 of the latest report dealing with the basic science (most of them British and American, and 10 of them associated with the Hadley Centre, part of the UK Met Office), 37 belong to a closely related network of academics who are all active promoters of the official warming thesis. It is on the projections of their computer models that all the IPCC’s predictions of future warming are based.

The final step in the process is that, before each report is published, a “Summary for Policymakers” is drafted by those at the top of the IPCC, to which governments can make input. It is this which makes headlines in the media, and which all too frequently eliminates the more carefully qualified findings of contributors to the report itself.

The idea that the IPCC represents any kind of genuine scientific “consensus” is a complete fiction. Again and again there have been examples of how evidence has been manipulated to promote the official line, the most glaring instance being the notorious “hockey stick”.

Initially the advocates of global warming had one huge problem. Evidence from all over the world indicated that the earth was hotter 1,000 years ago than it is today. This was so generally accepted that the first two IPCC reports included a graph, based on work by Sir John Houghton himself, showing that temperatures were higher in what is known as the Mediaeval Warming period than they were in the 1990s.

The trouble was that this blew a mighty hole in the thesis that warming was caused only by recent man-made CO2.

Then in 1999 an obscure young US physicist, Michael Mann, came up with a new graph like nothing seen before. Instead of the familiar rises and falls in temperature over the past 1,000 years, the line ran virtually flat, only curving up dramatically at the end in a hockey-stick shape to show recent decades as easily the hottest on record.

This was just what the IPCC wanted, The Mediaeval Warming had simply been wiped from the record. When its next report came along in 2001, Mann’s graph was given top billing, appearing right at the top of page one of the Summary for Policymakers and five more times in the report proper.

But then two Canadian computer analysts, Steve McIntyre and Ross McKitrick, got to work on how Mann had arrived at his graph.

When, with great difficulty, they eventually persuaded Mann to hand over his data, it turned out he had built into his programme an algorithm which would produce a hockey stick shape whatever data were fed into it. Even numbers from the phonebook would come out looking like a hockey stick.

By the time of its latest report, last year, the IPCC had an even greater problem. Far from continuing to rise in line with rising CO2, as its computer models predicted they should, global temperatures since the abnormally hot year of 1998 had flattened out at a lower level and were even falling - a trend confirmed by Nasa’s satellite readings over the past 18 months.

So pronounced has this been that even scientists supporting the warmist thesis now concede that, due to changes in ocean currents, we can expect a decade or more of “cooling”, before the “underlying warming trend” reappears.

The point is that none of this was predicted by the computer models on which the IPCC relies. Among the ever-growing mountain of informed criticism of the IPCC’s methods, a detailed study by an Australian analyst John McLean (to find it, Google “Prejudiced authors, prejudiced findings”) shows just how incestuously linked are most of the core group of academics whose models underpin everything the IPCC wishes us to believe about global warming.

The significance of the past year is not just that the vaunted “consensus” on the forces driving our climate has been blown apart as never before, but that a new “counter-consensus” has been emerging among thousands of scientists across the world, given expression in last March’s Manhattan Declaration by the so-called Non-Governmental Panel on Climate Change.

This wholly repudiates the IPCC process, showing how its computer models are hopelessly biased, based on unreliable data and programmed to ignore many of the genuine drivers of climate change, from variations in solar activity to those cyclical shifts in ocean currents.

As it was put by Roger Cohen, a senior US physicist formerly involved with the IPCC process, who long accepted its orthodoxy: “I was appalled at how flimsy the case is. I was also appalled at the behaviour of many of those who helped produce the IPCC reports and by many of those who promote it.

“In particular I am referring to the arrogance, the activities aimed at shutting down debate; the outright fabrications; the mindless defense of bogus science; and the politicisation of the IPCC process and the science process itself.”

Yet it is at just this moment, when the IPCC’s house of cards is crumbling, that the politicians of the Western world are using it to propose steps that can only damage our way of life beyond recognition. It really is time for that “counter-consensus” to be taken seriously.

This article shows clearly that the mindless pronouncements of climate change politicians are based on scientific fraud. As a US citizen as well as the British Civil List Scientist I strongly advocate voting Republican in the next Presidential election. I have been consistently opposing the global warming fraud and the wind turbine fraud for about a decade, and I am on record as doing so. In fact I have posted hundreds of messages on this site opposing both ideas.

martes, agosto 26, 2008

Campamento por el Clima 2008 II: El cambio climático no es un partido de fútbol anarquista

Al tratar de poner la política por delante de la acción, Ewa Jasiewicz se dedica al pensamiento mágico del tipo más desesperado. Por George Monbiot para The Guardian

Si quieres una visión de cómo el movimiento contra el cambio climático podría desvanecerse como un copo de nieve en verano, lee el artículo de Ewa Jasiewicz. Es un claro ejemplo de la identidad política que asoló as los movimientos de acción directa durante la década de los 90 y de los cuales la nueva generación de activistas hasta ahora ha estado afortunadamente libre.
Jasiewiz correctamente celebra la ausencia de líderes, el modelo autónomo de organización que ha hecho a este movimiento tan efectivo. Los campamentos por el clima a los que he asistido, este año y el pasado- estuvieron entre los eventos más inspiradores a los que nunca he asistido. Estoy asombrado de la gente que los ha organizado, que lo administraron para crear, bajo una presión extraordinaria, espacios seguros, funcionales y encantadores, en los que podría debatir los asuntos y planear las acciones que sacaron Heathrow y Kingsnorth a la luz pública. El campamento por el clima es un tributo a la política anarquista que Jasiewicz apoya.

Pero al tratar de extrapolar esta experiencia a un plan social más amplio, comete dos graves errores. El primero es confundir fines y medios. Afirma que quiere para el calentamiento global, pero hace la tarea 100 veces más difícil al rechazar todas las soluciones estatales y corporativas. Me parece que lo que ella quiere realmente es crear una utopía anarquista, y usar el cambio climático como una excusa para tramarla.

Parar el cambio climático tiene que tomar preferencia sobre cualquier otro objetivo. Todos en el movimiento saben que hay muy poco tiempo: la ventana de la oportunidad en la que podemos prevenir un calentamiento de dos grados se está cerrando rápido. Tenemos que usar todos los recursos de los que podemos disponer en nuestras manos, y estos tienen que incluir a los gobiernos y a las corporaciones. O quizás, ¿intenta construir ella misma las instalaciones requeridas para dar la vuelta a la economía energética– plantas eólicas, máquinas de olas, plantas termales solares en el Sahara, las nuevas conexiones a la red y los sistemas de transporte público?

Su artículo es un ejemplo aterrador de la habilidad de algunas personas para poner la política primero y los hechos en segundo lugar cuando enfrentamos el mayor desafío de la humanidad. Los hechos son los siguientes: El cambio climático sin control se nos echa encima rápidamdente. Requerimos una gran respuesta económica y política para prevenirlo. Los gobiernos y las corporaciones, nos guste o no, actualmente controlan el dinero y el poder. Si no nos organizamos para movilizarles, no tendremos oportunidad de parar el derrumbe de la biosfera. Jasiewicz ignoraría todas estas verdades incómodas a causa de que ellos discrepan con su política.

“Cambiar nuestras fuentes de energía sin cambiar nuestras fuentes de poder político y económico”, afirma, “no producirá ninguna diferencia”. Ni el carbón ni la nuclear son la ‘solución’, necesitamos una revolución.”Así entonces, antes de que se nos permita comenzar a recortar las emisiones de gases invernadero, primero tenemos que derrocar a todos los gobiernos y corporaciones y reemplazarlos por comunidades autónomas de felices campistas. Todo esto tiene que tener lugar dentro de un plazo de dos meses, ya que hay poco tiempo para que pudiéramos prevenir dos grados de calentamiento. Estos es un pensamiento mágico del tipo más desesperado. Si fuera un ejecutivo de E.ON o Exxon, estaría encantado con su postura política, ya que produce una distracción maravillosa de nuestros objetivos reales.

Para apoyar su argumento, Jasiewicz tergiversa lo que dije en el campamento por el clima. Dice que yo “confesé no saber hacia a donde ir para resolver los asuntos de cómo generar los cambios necesarios para cambiar nuestras fuentes de energía, producción y consumo”. No confesé nada de esta clase. En ni libro Heat (Calor), detallo lo que se requiere para producir un recorte del 90% de emisiones para el 2030. Lo que yo confesé fue que no sabía como resolver el problema del capitalismo sin restaurar el totalitarismo.

El asunto es que el capitalismo involucra prestar dinero a un tipo de interés. Si prestas al 5% entonces tiene que pasar una de estas dos cosas. O el dinero suministrado tiene que incrementarse en un 5% o la velocidad de circulación tiene que incrementarse un 5%. En cualquier caso, si este crecimiento no se encuentra con un crecimiento concomitante en el suministro de bienes y servicios, se vuelve inflacionario y el sistema se derrumba. Pero un incremento perpetuo en el suministro de bienes y servicios finalmente destruirá la biosfera. Entonces, ¿Cómo paramos este proceso? Incluso cuando se mato a los usureros y fueron condenados a la maldición eterna, la práctica no pudo ser eliminada. Sólo el estado comunista la manejo, a través del uso extremo del control estatal que Jasiewicz profesa odiar. Todavía no tengo respuesta a esta adivinanza y ¿ella?.

Si, vamos a combatir al poder corporativo y las tendencias antidemocráticas de los estados. Si, vamos a intentar resolver el problema del capitalismo y después combatir por un sistema diferente. Pero no confundamos la tares con la necesidad inmediata de parar los dos grados de calentamiento, o permitir que interfiera con los recortes de carbono que tienen que empezar ahora.

El segundo gran error de Jasiewicz es imaginar que la sociedad puede cambiarse a un gigantesco campamento por el clima. El anarquismo es un gran medio de organizar una comunidad autoelegida de gente de la misma opinión. Es un desastroso medio de organizar un planeta. Muchos anarquistas imaginan su sistema como el medio por el cual los oprimidos pueden liberarse de la persecución. Pero si todo el mundo va a ser libre del poder coercitivo del estado, entonces esto tiene que aplicarse tanto a los opresores como a los oprimidos. Las comunidades más ricas y poderosas del planeta – sea por comunidades geográficas o comunidades de intereses – no estarán libres por fuerzas externas como los más pobres y débiles. Como me dijo un amigo dice, “cuando llegue la utopía anarquista, la primera cosa que ocurrirá será que cada lector del Daily Mail en el país cogerá un arma e ira a matar al hippy más cercano”.

Esto es porque, aunque ambos lados lo nieguen furiosamente, el resultado del fundamentalismo del mercado y el anarquismo, si se aplicarán universalmente, sería idéntico. Los anarquistas asociados con el oprimido, los fundamentalistas del mercado con el opresor. Pero, al eliminar el estado, ambos eliminarían las restricciones que previenen que el fuerte aplaste al débil. La nuestra no es una elección ente el gobierno y el no gobierno. Es una elección entre el gobierno y la mafia.

Durante el año pasado he estado trabajando con grupos de activistas por el clima que han cambiado mi opinión de lo que debe ser realizado. La mayoría de ellos tienen menos de 30 años, y llevan el asunto con una claridad de mente y un pragmatismo que nunca había encontrado antes en los movimientos de acción directa. Están preparados para tomar riesgos extraordinarios para intentar defender la biosfera de las corporaciones, los gobiernos y las tendencias sociales que amenazan con hacerla inhabitable. Lo hacen por una única razón: Aman el mundo y temen por su futuro. Sería un tragedia si, por los esfuerzos de gente como Jasiewicz, fueran distraídos de esta urgente tarea sobre la identidad política que ha destrozado tantos movimientos.
Traducido por Mario Cuéllar

Campamento por el Clima 2008 I - Cambio Climático: Tiempo para una Revolución

No puede haber soluciones estatales al cambio climático: los gobiernos no pararán a los poderes que nos llevan a la ruina ambiental. Por Ewa Jasiewicz en The Guardian.

Una broma circuló en los últimos días del campamento por el clima (1). Así como la “tienda del bienestar”, que trataba a los activistas levemente traumatizados del recibimiento a porrazos de la policía a las 5 de la mañana, alguien propuso una “tienda de los bienintencionados”. Acomodaría a aquellos que querrían incluir al estado y las soluciones basadas en el capitalismo en el movimiento para revertir el cambio climático. La valla exterior del campo se curvaría en una tienda de bienintencionados para crear una tabla redonda para accionistas incluyendo a la policía (que de forma exitosa mantuvimos fuera del lugar después de días de enfrentamientos), E.ON del Reino Unido y otros representantes de la industria energética –con té y angustia opcionales.

La broma fue impulsada por una controvertida presentación de George Monbiot, en la que hizo suyo el uso del estado como socio para resolver la crisis del clima. Monbiot mantuvo a la audiencia embelesada cuando explicó la fundamental incompatibilidad del crecimiento económico con el recorte de emisiones necesarias para evitar un cambio climático catastrófico, Aún confesó no saber hacia donde dirigir los próximos pasos para generar los movimientos necesarios para cambiar nuestras fuentes de energía, producción y consumo y en donde encajar el capitalismo y el estado. Terminó abogando por el uso del estado: “Por Dios, vamos a usarlo”. Entre los aplausos, algunos estábamos horrorizados. Déjenme explicar por qué.

Muchos de los organizadores de los campamentos por el clima perfeccionaron sus habilidades en el movimiento contra las carreteras a mediados de los 90. Algunos vienen de centros sociales de nómadas, del movimiento okupa y de las fiestas libres*, una alianza construida para contrarrestar la Ley de Orden Público y Justicia Criminal de 1994 (Criminal Justice and Public Order Act 1994) (2), que criminalizada a los viajantes y activistas que reclamaban la tierra y los edificios para uso cooperativo y social. Estos activistas vienen de una cultura antiautoritaria, anticapitalista – que rechaza la propiedad y la banalización del espacio vital, y que abraza el disfrute colectivo, la danza y la música.

La continuidad de esta cultura de resistencia, de un lucha por los comunes, por el control sobre uno mismo y la vida familiar, por el trabajo no alienado y la interacción social, se extiende hacia atrás en el tiempo de los Diggers, Levelers y los Luddites (3). Radicales ingleses que lucharon contra la monarquía, los impuestos, el cercado de las tierras y las medidas de austeridad diseñadas a otorgar poderes a la nueva clase industrial, financiada por la apropiación de la tierra colonial y feudal y la esclavitud.

Esta memoria histórica y estas creencias en un global commons*, sin líderes, organización participativa, bases políticas antiestado y acciones anticapitalistas se movieron intensamente en los campamentos. Tenían también buenos fundamentos sobre la cultura de acción directa, un rechazo a aceptar las soluciones de arriba abajo y a un sistema de democracia parlamentaria que reduce la participación política a una urna, 16 veces en un tiempo de vida promedio.

Pero, ¿realmente Scargill (4) y Monbiot (5) “pillaron” la idea del campamento y sus culturas de resistencia? La última edición de la revista del NUM ** criticaba al campamento por ser demasiado “clase media”, antiminería y alienada desde la “real” y las genuinas “realidades” de la clase trabajadora. ¿Son estas representaciones justas? Muchos participantes en el campamento podrían ser definidos como el “precario” –la respuesta del neoliberalismo al proletariado. Ya no hay trabajadores urbanitas en un trabajo regular durante la mayoría de su vida laboral, el precario vive y trabaja en un estado precario, a merced del mercado laboral desregulado. El trabajo es dominado por la precariedad, la flexibilidad y el trabajo de inmigrantes, contratos hora-cero***, trabajo temporal o estacional, trabajo en casa, auto empleo o desempleado. Muchos en el campamento forman parte de la clase trabajadores, no más fuera del control de los medios de producción que los trabajadores en la industria aquí o en China o en Polonia.

La solución estatal a la crisis climática nos fue presentada hace 10 años a través del protocolo de Kyoto, ¿Cuáles son? Privatizar el aire que respiramos y convertir las emisiones de carbono en mercadería, comprar y vender veneno atmosférico, crear un nuevo mercado comercial en el medio para la destrucción ecológica. No es de extrañar que muchos en el campamento rechacen las soluciones estatales al cambio climático.

Es entretenimiento, como los dos minutos de enfrentamiento (6) en una habitación llena de veneno entre Monbiot y Scargill, este gesto político no nos lleva al corazón de la lucha. La cuestión es, ¿quién y bajo que condiciones, controla la toma de decisiones y tiene el poder de cambiar el clima?**** ¿Quien pagará el precio del exilio de la tierra común y familiar, el agua y la inseguridad alimentaria, cuando la tierra y los arroyos se contaminen o se desvíen para el uso de la industria energética, para bauxita, uranio, carbón y mineral de hierro para construir nuevas infraestructuras, centrales de energía nuclear, expandir el mercado global de carbón y la infraestructura concomitante para perpetuar todo el proceso?

¿Cómo producimos una transformación que nos otorgue poderes a todos nosotros? La organización de base en cooperativas, con bajo impacto, formas sostenibles, vislumbradas en el campamento por el clima y practicada diariamente por millones, es un camino hacia esto. Otra es vivir en el final más afilado del caos climático hoy.

Entonces, ¿Cómo hacemos esto un desafío, George y Arthur? Gasten dos meses, no dos minutos, (¡juntos!) en el campamento Matlu en Jharsuguda, en la provincia de Orissa, India. Uno de los estados más pobres sobre la Tierra, aquí en el corazón del cinturón de carbono de la India, hay familias desplazadas por la minería, viviendo en una forma contaminada de cautiverio. Donde nuestro propio Departamento para el Desarrollo Internacional (Department for International Development) ha sido reestructurado por la gestión pública, reforzando a las industrias mineras y guiando reformas agrarias permitiendo la tala del bosque prístino, más reasentamientos tribales y más destrucción ambiental.

Cambiar nuestras fuentes de energía sin cambiar nuestras fuentes de poder económico y político no producirá ninguna diferencia. Ni el carbón ni la era nuclear son la “solución”, necesitamos una revolución.

Ewa Jasiewicz es escritora, periodista, activista de derechos humanos y sindicalista.

domingo, agosto 17, 2008

BANCO MUNDIAL AYUDARÁ A LAS CIUDADES A HACERSE "RESISTENTES" AL CAMBIO CLIMÁTICO

Aconseja actuar "antes de que sea demasiado tarde" Por Discapnet.es





MADRID - El Banco Mundial ha publicado una guía interactiva para ayudar a los gobiernos locales de todo el mundo a proteger y preparar a sus ciudades contra posibles desastres naturales consecuencia del cambio climático.
Este organismo forma ya parte de la Estrategia Internacional de las Naciones Unidas para la Reducción de Desastres y del Servicio Mundial para la Reducción y la Recuperación de Desastres. Bajo el lema "Ciudades resistentes al clima", la guía que ahora presenta el Banco Mundial busca ayudar a las autoridades locales a reducir la vulnerabilidad de las ciudades a los embates del cambio climático y a fortalecer su gestión de riesgos de desastres.
"Después de todo", explica el Banco Mundial en su página web, "ocho de las diez urbes más pobladas del planeta están ubicadas cerca de un río o del mar, y ya están expuestas a riesgos como inundaciones, terremotos, tifones e infraestructura deficiente".
Al considerar que los fenómenos climáticos son "cada vez más frecuentes y devastadores", el Banco Mundial insta a los ayuntamientos a empezar a planificar la forma de hacer frente a estos efectos, "antes de que sea demasiado tarde".
La guía "Ciudades resistentes al clima" calcula que por cada metro de subida del nivel del mar se producirá una pérdida del 2% en el Producto Interno Bruto debido a la escasez de agua dulce, daños a la agricultura y a la industria pesquera, la interrupción del turismo o la reducción de la seguridad energética.
"Comprender" los factores que "hacen vulnerable a una ciudad" es el punto de partida del trabajo que plantea el Banco Mundial.
Con este fin, la guía ofrece herramientas para identificar los "puntos débiles" de una ciudad, así como para luchar contra los desastres naturales desde la propia planificación y gestión urbana.
Finalmente, alenta a las ciudades a adoptar planes de adaptación al cambio climático y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y muestra ejemplos de buenas prácticas de ciudades que ya han afrontado esta amenaza ambiental "con seriedad", como Milán, Tokio o Nueva York.

Crisis golpea cambio climático

[OSLO, NoruegaREUTERS]

La desaceleración económica global está minando el entusiasmo en una costosa campaña para combatir el cambio climático, pero los altos precios del petróleo garantizan que de todas formas habrá una “revolución verde” marcada por el uso de energías renovables, dicen los expertos.

Las conversaciones auspiciadas por Naciones Unidas sobre un nuevo acuerdo climático a ser acordado en Copenhague a finales de 2009 se reanudarán en Ghana a partir del 21-27 de agosto, ensombrecidas por la preocupación por la economía global y por el colapso de la ronda comercial de Doha.

Un crecimiento económico endeble “probablemente reduzca la intensidad de las negociaciones”, anticipó Cameron Hepburn, un economista experto en medio ambiente de la Universidad de Oxford.

“Pero, ¿debería ser así? La respuesta es claramente ‘No’”, señaló. Muchos expertos en clima dicen que el costo de las medidas para frenar la emisión de gases de efecto invernadero por la combustión de combustible fósil sería mucho menor que el daño a largo plazo por no tomar medidas: más olas de calor, aumento del nivel del mar, trastornos para la producción de alimentos por las sequías en algunas áreas y en otras por las inundaciones.

“La revolución verde llegará de cualquier forma”, dijo la ministra de Clima y Energía de Dinamarca, Connie Hedegaard, anfitriona de la reunión de la ONU prevista para diciembre de 2009 para lograr un nuevo pacto, cuando se le preguntó sobre el impacto de la desaceleración económica.

Y una campaña para usar menos petróleo aúna a todos, desde los activistas ecologistas hasta a Estados Unidos, la única de las naciones industrializadas que se opone al Protocolo de Kyoto, que limita las emisiones de efecto invernadero para 2012.

“Queremos reducir nuestra dependencia del petróleo”, dijo Paula Dobriansky, subsecretaria de Estado de Estados Unidos y responsable de las negociaciones de Washington sobre el cambio climático, cuando fue consultada si las penurias económicas habrían de afectar el objetivo de combatir el cambio climático.

Las inversiones en las energías renovables brindan una “doble ventaja”, ya que reducen la dependencia del crudo y frenan la emisión de los gases de efecto invernadero, dijo Dobriansky a Reuters.

jueves, julio 24, 2008

Adaptación al cambio climático: consecuencias, beneficiados y costos

El siguiente documento de Oilwatch y publicado por rebelion.org da cuenta de los cálculos económicos que están detrás del Cambio Climático.

Documento de posición sobre adaptación al cambio climático
Oilwatch
Ecoportal.net

Hace poco las Naciones Unidas reconoció al cambio climático como un asunto de trascendencia con respecto a los derechos humanos. Esto muestra una vez más la importancia que este tema ha alcanzado en las esferas internacionales. Sin embargo, del discurso a los hechos hay un gran trecho, puesto que una cosa son las declaraciones oficiales y otras son las soluciones que se presentan frente a los desastres climáticos.

Esto se evidenció en diciembre del 2007 en Bali, durante la Conferencia de las Partes de la Convención de Cambio Climático (UNFCCC) y del Protocolo de Kioto (PK), pues está claro que los países que más contaminan no están interesados en cumplir con los compromisos establecidos en las negociaciones internacionales sobre clima y ahora aspiran a diseñar nuevos acuerdos para el escenario post 2012, año en el que termina el primer periodo del protocolo (post-Kioto). Todo está forjado a través de mecanismos para la mitigación y ahora para la adaptación al cambio climático con los que evitan reducir las emisiones reales, y permitirán nuevos negocios climáticos. Los países que tienen obligaciones de reducir las emisiones de los gases con efecto invernadero han hecho muy poco, y lo están haciendo mal, mientras que aparecen como acciones positivas.

El Protocolo de Kioto ha fallado, ignora deliberadamente a los hidrocarburos como parte de los orígenes del problema y propone falsas y perversas soluciones. El mercado de carbono y una serie de otras supuestas soluciones como los organismos genéticamente modificados, los sumideros de carbono, la fertilización de los océanos, el almacenamiento de carbono, los agrocombustibles, entre otros, han sido formulados para dejar de lado a la industria petrolera, el sector número uno culpables del calentamiento global. Estos mecanismo aspiran a transferir las responsabilidades y los impactos al Sur, creando nuevas amenazas para los pueblos, como la conversión de territorios indígenas en plantaciones, el pillaje de tierras y desplazamientos forzados de poblaciones locales; estos mecanismos permiten la entrega de bosques a las empresas, la privatización de áreas protegidas y zonas frágiles y de bosques naturales y la ocupación de tierras campesinas y agrícolas y la privación de sus derechos, sustento y formas de vida tradicionales a las comunidades locales. Todo esto significa un subsidio para la industria y los contaminadores y un estímulo para los países energívoros a mantener sus modelos de producción y consumo.

Las catástrofes ambientales son una realidad, y la adaptación a los cambios climáticos -uno de los 4 bloques temáticos de las negociaciones (los otros son mitigación, transferencia de tecnología y financiación e inversiones)- es algo que todos los países deben hacerlo. En le caso de los países más vulnerables, como son los países del Sur, es una necesidad.

Para eso, Bali decidió consolidar el Fondo para la Adaptación (Adaptation Fund), cuya secretaría estará en el Global Environmental Facility (GEF), y al Baco Mundial como tenedor del fideicomiso. El Fondo de Adaptación está compuesto por un grupo de 16 países miembros rotativos.

Para la mayoría de los países del Sur, el tema de la adaptación es crucial pues de ella depende la supervivencia de miles de pueblos y comunidades. Frente a esto, su mayor exigencia es contar con fondos e instituciones especializadas para aplicar los planes y proyectos que les permitan enfrentar los desastres climáticos, como necesidades de infraestructura, tecnológicas o de seguridad ciudadana. De hecho los planes de adaptación deberán ser incluidos en los planes de desarrollo de los países más vulnerables ya afectados.

A nivel internacional el Programa de Nairobi sobre Adaptación (Nairobi Work Programme on Adaptation), es uno de las iniciativas de las Naciones Unidas para preparar los materiales técnicos sobre de este tema, siendo ahora un requerimiento el desarrollo de programas regionales, nacionales y locales.

(seguir leyendo)
¿Cuanto costaría la adaptación?
¿Quién debe pagar los costos de adaptación?
¿Quienes se benefician con estos planes de adaptación?
¿Qué buscan los planes de adaptación?
El Banco Mundial y sus negocios de adaptación
Nuevos partnerships para el cambio climático
¿Qué tipo de adaptación requerimos en el sur?



martes, julio 22, 2008

Áreas naturales y glaciares: defensas de la tierra contra el cambio climático están empezando a fallar





Por: Norberto Ovando (*) (AIM)


El cambio climático es un fenómeno cíclico que responde a causas naturales y en menor grado a la mano del hombre. Janvan Dam, paleontólogo de la Universidad de Utrecht (Holanda) explicó que “la órbita de la tierra no es perfectamente regular, ésta oscila a medida que gira, de modo que su inclinación cambia siguiendo un ciclo de 41 mil años y los polos se acercan más al sol en unas épocas que en otras".


También advirtió que "estas oscilaciones de la órbita de la tierra provocan cambios climáticos que afectan a todo el ecosistema”.


La investigadora del Conicet y ex integrante del Ipcc Rosa Compagnucci, afirma que para ella “la principal razón de la variabilidad climática de la tierra tendría más que ver con la astronomía: específicamente, con la caprichosa actividad solar, que ha demostrado no ser homogénea a través de décadas y siglos”.


Eduardo Tonni, investigador principal de la Comisión de investigaciones científicas de la provincia de Buenos Aires (CIC) y jefe de paleontología de la Universidad de La Plata, indicó “no se puede negar un calentamiento; la discusión es si fue generado por el ser humano o si es natural. Hay efectos de la acción del hombre, pero es mucho más probable que sea un producto natural”.


El ex director de la Estación biológica de Doñana, perteneciente al Consejo superior de investigaciones científica, y presidente de la Fundación Migres, Miguel Ferrer contesta a este interrogante: ¿El cambio climático es un problema del futuro o una realidad del presente?


“En el ámbito científico nadie discute que es una realidad del presente, porque en mi caso en concreto las evidencias científicas son aplastantes. En los últimos ciento cincuenta años los cambios han sido de una enorme rapidez y significativamente distintos a lo que había ocurrido con anterioridad”.


El investigador Lonnie Thompson, dijo en la reunión anual de la Asociación americana para el avance de la ciencia que se realizó el año pasado "No importa lo que hagamos, en este momento están desapareciendo, y vamos a perder los glaciares tropicales, los glaciares de los Andes y del Kilimanjaro en África".


Marco Zapata, ingeniero geólogo y coordinador de la Unidad de glaciología y Recursos hídricos del Instituto nacional de recursos naturales del Perú dijo “Los glaciares son indicadores muy sensibles del cambio climático. Los que tenemos en Perú están experimentando un proceso de deglaciación o retroceso muy acelerado”.


María Teresa Becerra, asesora del área ambiental de la secretaría General de la Comunidad andina de naciones (CAN) “El calentamiento no afecta solo al que emite, sino a todos los países del planeta, pero le afecta más a los países latinoamericanos porque son los más vulnerables. Somos países eminentemente agrícolas y el cambio climático afecta, pues se cambian los climas”.


Durante la 11ª Conferencia de las partes de la Convención marco de Naciones unidas sobre cambio climático (COP 11) realizada en Montreal, Canadá en el año 2005, el gobierno argentino informó que, “El patrimonio natural-turístico se ve afectado con la disminución de la superficie los glaciares patagónicos, una de las múltiples razones por la que técnicos y científicos trabajan en la elaboración de los posibles escenarios geográficos y climáticos con el objeto de anticipar y morigerar las eventuales consecuencias del cambio climático”.


Impacto en las áreas naturales protegidas


Los ecosistemas tienen una capacidad inherente de resistir los cambios en el clima y en el paisaje, a esta capacidad se le llamada resiliencia ecológica. Cuando esta capacidad es excedida, el ecosistema puede cambiar en formas que pueden ser socialmente y ecológicamente inaceptables.


En el quinto Congreso mundial de parques, realizado en Durban, Sud África en el 2003, especialistas de todo el mundo advirtieron que el cambio climático está dañando los espacios naturales protegidos y otros hábitats valiosos en todo el mundo.


Estos rápidos cambios están dando como resultado la pérdida de especies raras o amenazadas. Parques nacionales de todo el mundo, desde los de tundra ártica canadiense hasta los de América del Sur y África, han identificado al cambio climático como el responsable de la translación de especies y hábitats fuera de las fronteras de los parques.


Las instituciones responsables de administrar las áreas naturales podrían enfrentarse en el futuro a la ingente labor de tener que cambiar sus espacios protegidos para seguir el ritmo de hábitats y ecosistemas en movimiento.


El director general de WWF Internacional, Claude Martin, dijo: “El cambio climático se ha revelado como una de las principales amenazas para los espacios protegidos y se deben tomar medidas para la urgente reducción de las emisiones de CO2 si quieren evitarse daños irreversibles en los espacios protegidos del mundo”.


Entonces, ¿qué se puede hacer? Las estrategias de mitigación pueden reducir la vulnerabilidad de los ecosistemas y las estrategias de adaptación pueden aumentar la resiliencia ecológica a los cambios climáticos y del paisaje. Las estrategias de mitigación son acciones que prevén, reducen o deceleran a los cambios del clima o del paisaje. Las estrategias de adaptación son acciones que contrarrestan las consecuencias adversas de los cambios del clima o del paisaje.


Jean Ortiz, jefe del parque nacional Huascarán en Perú, reveló “que el calentamiento global está afectado seriamente el lugar, ya que están desapareciendo plantas y los animales huyen a zonas más altas”.


El biólogo Miguel Ferrer opina que “hasta ahora la política de conservación, que estaba basada en la red de parques, nacionales o naturales, o en la Red Natura 2000, ha sido una estrategia muy aceptada y ha tenido unos resultados muy positivos, pero claramente es insuficiente en un mundo donde los seres vivos que pretendemos proteger se mueven a una velocidad mayor de lo que pensamos. Por lo tanto, salen de las reservas que hemos creado, y tenemos que poner en marcha otros tipos de mecanismos que nos permita ser mucho más ágiles por los territorios por el que los seres vivos se van a mover. Figuras en las que no sea necesaria que la titularidad sea pública, pero que sí se pueda incorporar a los propietarios privados en la necesidad y obligación de conservar la biodiversidad”.


No nos olvidemos que la diversidad biológica constituye una fuente importante de sustento directo, ya que el 40 por ciento de la economía mundial y el 80 por ciento de las necesidades de los más pobres emanan de los recursos biológicos.


Otro ejemplo es el amenazado Parque nacional Yasuní en la amazonía ecuatoriana y sus alrededores, donde 30 millones de especies conviven en las 982.000 hectáreas.


Esteban Suárez, director de Wildlife Conservaty Society, capítulo Ecuador, dice que “Es uno de los sitios más biodiversos del planeta, en esa excepcional biodiversidad se sustenta la razón para la conservación”.


La estrategia del manejo adaptativo


El mensaje esta escrito en la pared: los administradores de los recursos deben implementar estrategias efectivas de mitigación y de adaptación mucho antes de que ocurran los impactos esperados por el cambio climático y del paisaje.


Esta tarea es un reto por dos razones: primero, la mayoría de los administradores de recursos no poseen el personal o el presupuesto para manejar sus áreas con el fin de evitar los efectos negativos potenciales de los cambios climáticos y del paisaje.


Segundo, existe una incertidumbre considerable con respecto a la naturaleza y la extensión de los cambios futuros en el clima y en el paisaje, así como la forma en que los sistemas humanos y naturales van a responder a esos cambios, con o sin estrategias de mitigación o de adaptación.


La capacidad de los administradores de crear y llevar a cabo políticas y decisiones de manejo mejor informadas relacionadas al cambio climático y del paisaje puede ser mejorada por medio de un aumento en el acceso a la información y el entendimiento de las causas y las consecuencias del cambio climático y del paisaje por parte de los administradores; y segundo, proveyendo a los administradores de las herramientas que les permitirán identificar y comparar las estrategias de mitigación y adaptación.


La masa de nieve de las montañas está desapareciendo


El informe del programa de las Naciones unidas para el desarrollo – Pnud- "La lucha contra el cambio climático: solidaridad frente a un mundo dividido" indica que hay 2.500 kilómetros cuadrados de glaciares tropicales en los Andes y lo más preocupante es que desde comienzos de 1970 se calcula que se han reducido entre un 20 por ciento y 30 por ciento.


Hay 160.000 glaciares registrados en el mundo, por eso las montañas constituyen un excelente laboratorio para comprobar los efectos del cambio climático. Ocupan la quinta parte de la superficie terrestre y la mitad de la población actual depende de ellas para la vida.


Los trastornos del termómetro no son inocuos. La doctora Matilde Rusticucci, investigadora del departamento de Ciencias de la atmósfera y los océanos de la facultad de Ciencias exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), coincide con el doctor Mario Núñez, referente a que “ las diferencias entre las temperaturas máximas y mínimas se achicaron, y esto hace que los inviernos sean más agradables”.


El Instituto argentino de nieves, glaciares y Ciencias ambientales de Mendoza reveló que “en los últimos 20 años los glaciares a lo largo de la Patagonia han disminuido en su extensión entre un 10 por ciento y un 20 por ciento”.


Más de 40 glaciares patagónicos están en retroceso. Uno de ellos es el glaciar Frías, del Cerro Tronador, en el Parque nacional Nahuel Huapi. Desde 1660 hasta 1850, aproximadamente, retrocedió a una velocidad de 2,5 metros por año. Pero desde que comenzó el calentamiento, la velocidad de retroceso aumentó notablemente: retrocedió 7 metros anuales entre 1850 y 1900, 10 metros por año entre 1910 y 1940, y 36, entre 1976 y 1986, y lamentablemente continúa el proceso.


El Instituto de investigación para el desarrollo (IRD por sus siglas en francés) que estudia los efectos del calentamiento global sobre los glaciares tropicales, ha formulado un vaticinio científico devastador “En los próximos 20 años, la mayoría de los nevados peruanos solo serán postales del recuerdo”.


Los científicos Hernán Sala y Eugenio Yermolín, del Instituto antártico argentino (IAA) dicen “A fines de la década del 80, los campos de hielo del sur -Argentina y Chile- habían reducido su superficie en aproximadamente unos 500 kilómetros cuadrados”.


Perú cuenta con aproximadamente el 70 por ciento de las cordilleras glaciares en Sudamérica, frente al 20 por ciento de Bolivia, 4 por ciento de Ecuador, 4 por ciento de Colombia y menos de 1 por ciento de Venezuela.


En los últimos 30 años, la superficie de los glaciares del Perú cerca de 1.750 kilómetros cuadrados ha retrocedido en un 21.8 por ciento, debido al deshielo de los nevados a causa del calentamiento global y la contaminación ambiental.


Este porcentaje, según los expertos, equivale a unos 446 kilómetros cuadrados de nieve.


Entre 1948 y 1976 las nieves de la Cordillera Blanca retrocedieron en promedio 9 metros pero desde 1977 a la fecha el retroceso fue de 19 a 20 m, dijo Marco Zapata, jefe de la Unidad de glaciología del Instituto nacional de recursos naturales (Inrena) Perú.


En 1989 se hizo un inventario nacional de glaciares que determinó que en las 18 cordilleras de Perú había 3044 glaciares, que cubrían un área de 2041 km2. Diez años más tarde los estudios realizados por el Consejo nacional del ambiente comprobaron que la masa de glaciares había reducido su superficie en un 23 por ciento.


La ministra de Medioambiente de Chile, Ana Lya Uriarte, destacó que “Una de las principales consecuencias del cambio climático es la reducción de las masas de hielo en prácticamente todo el planeta, destacando los cambios en Groenlandia, el Ártico canadiense, los Andes de Sudamérica y la Antártica. Nuestro país no es ajeno a este problema, puesto que sus glaciares están retrocediendo aceleradamente, con consecuencias aún poco conocidas para nuestra sociedad”.


María Teresa Becerra, experta en temas de ecología y biodiversidad afirma “El agua en las ciudades de Latinoamérica depende de los glaciares que se están derritiendo”.


El presidente del Ecuador, Rafael Correa Delgado, dijo: “el cambio climático afecta al Ecuador y otros países andinos directamente en la forma de deshielo de los glaciares y pérdida de las reservas de agua. Nadie está compensando al Ecuador por este daño”. “El valor de la biodiversidad tiende a incrementarse conforme al ritmo de su destrucción”.


Según los científicos del Instituto geofísico de la Universidad de México, fue precisamente el calentamiento global la principal causa de que alrededor del año 2000 desaparecieran los glaciares que quedaban en el volcán Popocatépetl y en 15 o 20 años perderán todos los glaciares del país.


El doctor Chehbouni, director de investigación del Instituto Francés de investigación científica en México afirma que “El cambio climático es un fenómeno global, pero las consecuencias son regionales”. "Y la triste realidad en América Latina es que la población que vive cerca de los glaciares no tiene nada que ver con el aumento de las emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera".


El director del Instituto de investigaciones geológicas y Medio Ambiente de Bolivia, Jaime Argollo, explicó “Como geólogo sé que hace miles de años atrás los glaciares han retrocedido todavía más de lo que está ocurriendo ahora, entonces es fundamental conocer el impacto actual en las altas montañas, cosa que efectivamente está volviendo a ocurrir”.


Las áreas más afectadas son el retroceso producido desde los años noventa en los glaciares del Volcán Sajama, Chacaltaya y Zongo y el deshielo de la cuenca del Tuni Condoriri a una velocidad 10 veces más rápido que en décadas pasadas y esto impacta sobre los recursos hídricos de la ciudad de La Paz y El Alto.


Los Alpes también han perdido el 50 por ciento de sus glaciares; dos tercios de los glaciares del Parque Nacional de Glaciares (Eeuu) han desaparecido y el Himalaya perderá el 20 por ciento de su masa glaciar en 30 años.


Pensar y realizar


El presidente de la República de Costa Rica, Óscar Arias afirmó: “una de las herramientas para crear conciencia en la ciudadanía sobre el cambio climático es la educación y la prioridad de poner en un primer plano la humanidad y no cometer la bonanza de poner en riesgo el futuro de las nuevas generaciones”.


El informe "GEO hielos y nieves" realizado entre las Naciones unidas para el medio ambiente (Pnuma) y la secretaría de Medio ambiente y Recursos naturales de México (Semarnat) donde se dio a conocer el impacto que tendrá el deshielo, especifica "Es sumamente importante mantener el hielo y la nieve ya que es ahí donde se expresa con mayor evidencia el impacto que puede tener el cambio climático en la biodiversidad, el agua y hasta en la cultura. Este tema además de ser muy grave en los polos también es sumamente impactante en nuestra región"


Watt-Cloutier afirmó: “El cambio climático está destruyendo nuestro derecho a la vida, la salud y los medios de subsistencia. Los estados que no reconocen estos impactos y no toman medidas violan nuestros derechos humanos”.


El secretario general de la ONU Ban Ki-moon dijo " Veo con preocupación que los efectos del cambio climático son cada vez más notorios y que podrían notarse aún más en el futuro a medida que los acontecimientos climáticos extremos se intensifican".


Los expertos del Grupo intergubernamental de cambio climático –Ipcc- advirtieron en su informe que los efectos del calentamiento global, que van desde la escasez de agua y alimentos hasta la elevación del nivel de los mares, afectarán de manera negativa el medio ambiente para la vida humana.


El mundo ya se preocupa por los cambios climáticos. ¿Y los gobiernos? Como país, tenemos que saber qué nos va a pasar y tenemos que estar preparados. Demos el ejemplo, los niños hacen lo que ven hacer y no lo que se les dice que hagan.


Norberto Ovando (*) es vicepresidente de la Asociación amigos de los parques nacionales –Aapn– Experto Comisión mundial de áreas protegidas – WCPA – de la UICN Red latinoamericana de áreas protegidas – Relap–