En un momento crucial para la humanidad donde la debacle económica de los poderosos amenaza con impactar la economía mundial y muy particularmente la de los países en vías de desarrollo; en que la crisis energética esta en ascenso y donde la seguridad alimentaria esta en alto riesgo en virtud de la fuerte presión de los mercados demandantes y en el que el cambio climático está poniendo en riesgo todo proceso de desarrollo económico, se hace indispensable plantear y fortalecer las políticas de seguridad alimentaria en los países del sur. Publicado en BolPress
Las políticas proteccionistas para los agricultores que han estado apoyando a ultranza los Estados Unidos y los países de Europa pertrechados en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y exigiendo que nuestros países, por el contrario, sean acólitos del libre mercado, hoy más que nunca tienen un sentido inverso para los países en vías de desarrollo, es decir cambiar el rol drásticamente y fortalecer los mercados internos de alimentos y profundizar el sentido complementario de la seguridad y soberanía alimentaria.
Si a ello sumamos que en el nuevo escenario económico varios países desarrollados han empezado a poner en duda sus futuras obligaciones a contraer en los compromisos post Kyoto, que la humanidad espera de los principales y más grandes países que históricamente han emitido gases de efecto invernadero a la atmósfera, la situación es crítica. Si tomamos en cuenta que la propia FAO estableció que la crisis de alimentos tal vez podría ser superada recién en el 2015, lo cual es imposible ya que el cambio climático, según el último reporte del IPCC[1], pondrá en riesgo los procesos agrícolas como fruto de los cambios de temperatura y precipitación, así como por el aumento de eventos extremos.
Contrariamente a todo lo previsto países como Italia, Alemania y otros de Europa ya no están decididos a asumir compromisos vinculantes que signifiquen reducciones drásticas de emisiones. Recordemos que la UE está apuntalando un compromiso de más de 20% de reducción de emisiones hasta el año 2020 y llegar a entre 50% y 70% de reducción en el 2050.
La reunión del consejo de Medio Ambiente de la UE realizada en Luxemburgo ha priorizado un espíritu proteccionista de ciertas industria obsoletas e intensas en carbono, con lo que las aspiraciones a avanzar en Poznan primero, a fines de este año, y en Copenhague el 2009 dejan un sabor amargo. Ni que comentar de los Estados Unidos que ante una Unión Europea débil seguro que reforzará su posición anti compromisos globales y humanitarios.
Los ministros de Medio Ambiente, (según www.timetolead.eu) una semana después del acuerdo de los países de la UE de destinar 2.000.000 millones de euros a medidas de apoyo al sector financiero, se han retractado respecto a la inversión de 70.000-90.000 millones de euros necesaria en 2020 para garantizar el futuro de las próximas generaciones a través del paquete europeo sobre clima y energía.
La FAO en ocasión del día mundial de la alimentación estableció que el cambio climático tiene consecuencias para todos, pero las regiones más pobres ya están siendo sus primeras víctimas. Lo más probable es que la situación empeore en las próximas décadas. La peor parte corresponderá a los centenares de millones de personas vulnerables que padecen inseguridad alimentaria: los pequeños productores agrícolas y forestales, ganaderos y pescadores. La evolución de la temperatura y las precipitaciones, así como la mayor frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, seguramente darán lugar a reducciones de la producción agropecuaria, con las consiguientes repercusiones negativas sobre el acceso a los alimentos.
Por lo anterior se puede inferir que no habría medidas vinculantes responsables por parte de los países desarrollados en el proceso de implementación de la Convención del Clima, lo cual pondría en alerta la posibilidad de superar el umbral de dos grados centígrados del calentamiento medio del planeta, lo cual es altamente riesgoso. Recuérdese que hay un consenso entre los científicos de que excederse los dos grados centígrados representaría una amenaza a la vida de millones de personas, quienes podrían sufrir las consecuencias de inundaciones, así como también un atentado a la integridad de muchas especies e ingresar en un proceso insostenible de inseguridad alimentaria. El cuarto informe del IPCC en materia de seguridad alimentaria plantea que por encima de los 2ºC los niveles de productividad de cereales se reducirán drásticamente.
Sin embargo, esta aun latente la pregunta ¿si actualmente 0,8ºC de incrementó en la temperatura está provocando impactos irreversibles, cómo será llegar a 2ºC para los países con economías débiles?
En el caso particular de América latina el IPCC señala que la productividad en los más importantes cereales decrecerá y la productividad de las pasturas declinará, con consecuencias adversas para la seguridad alimentaria. De ello se deriva que el número de personas en riesgo de hambre se incrementará. Recordemos que en la actualidad existen ya en el mundo 923 millones de personas subnutridas.
El preocupante cambio climático, la crisis económica, los agro-biocombustibles, la inseguridad alimentaria, la desnutrición y la mayor demanda alimentaria, debe llevarnos a generar una política agresiva de auto proteccionismo para nuestros productos en todo orden, ya que las señales de los países grandes no dejan otra opción.
Pasturas con menos metano y sustancias inhibidoras de la nitrificación del suelo figuran entre las soluciones que busca el sector agropecuario para abatir su aporte al cambio climático. Por: RAÚL PIERRI
MONTEVIDEO, jul (Tierramérica). Un simple vaso de leche en la mesa del desayuno puede representar un gran costo ambiental para el planeta. Por eso, productores y científicos buscan reducir el impacto de la agropecuaria, responsable de entre 12 y 14 por ciento de las emisiones mundiales de gases que recalientan la atmósfera.
Ya hay investigaciones para medir el costo climático de ese vaso de leche, o de la lechería general de un país, desde la cría de la vaca hasta la mesa.
Las emisiones del sector agropecuario crecieron casi 17 por ciento entre 1990 y 2005 en todo el mundo, y el mayor aumento fue en el Sur en desarrollo (32 por ciento).
La fermentación intestinal del ganado rumiante libera a la atmósfera metano y óxido nitroso, dos potentes gases de efecto invernadero, también generados por el estiércol y la orina de los animales, la quema de biomasa vegetal, el cultivo de arroz y procesos biológicos y químicos en los suelos agrícolas.
Ambos aportan 70 por ciento de la contaminación climática procedente de la agricultura. El metano y el óxido nitroso poseen, respectivamente, 21 y 300 veces más efecto invernadero que el dióxido de carbono, principal gas vinculado al cambio climático, liberado sobre todo por el transporte, la industria y la producción de energía.
Mientras los países buscan formas de producir más alimentos y superar la actual carestía, especialistas de la red Learn (siglas en inglés de Red de Investigación para la Disminución de las Emisiones Ganaderas) estudian cómo abatir las emisiones del sector sin amenazar su productividad.
De eso hablaron los funcionarios e investigadores reunidos en Uruguay entre el 21 y el 24 de este mes, en el taller internacional Emisiones Agrícolas de Gases con Efecto Invernadero, organizado por Learn. Tierramérica fue el único medio presente en el segmento técnico de ese encuentro.
Como se trata de un sector muy sensible para países agropecuarios como Uruguay, la reducción de gases debe garantizar que el pastoreo tenga un "carácter natural", dijo a Tierramérica el coordinador de la Unidad de Cambio Climático de Uruguay, Luis Santos. Una opción es modificar la dieta de los animales reemplazando pasturas en favor de variedades menos ricas en metano, sostuvo.
Clough sugirió, como ya se aplica en su país, utilizar inhibidores de la nitrificación, sustancias químicas añadidas a fertilizantes nitrogenados (minerales u orgánicos) o aplicadas directamente en el suelo, que inhiben a las bacterias, causantes parciales de ese proceso microbiano, y lo vuelven más lento
Learn fue fundada el año pasado en Nueva Zelanda y la integran representantes de la política, la ciencia y la industria de unos 40 países, incluyendo a los grandes productores agropecuarios, como Estados Unidos, Brasil, Australia, India, China y Argentina.
Su propósito es definir métodos de medición, verificación, comunicación y mitigación de los gases invernadero del sector pastoril. "El primer objetivo es, en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, determinar los factores de emisión para poder realizar un inventario de los gases invernadero liberados por el sector", explicó Santos.
"Los países del Sur, según la Convención, deben tomar medidas pero no están obligados, como los industrializados, a reducir sus emisiones. Por eso en esta reunión queremos saber cuánto emiten y cómo van a mitigar las emisiones los países que sí están obligados, como Nueva Zelanda", que tiene una dependencia económica del sector ganadero similar a la de Uruguay, indicó.
En este rumbo, una investigación neozelandesa presentada en el taller mostró los procedimientos para seguir la huella de los gases invernadero del sector agropecuario. Desde la producción de leche, por ejemplo, que incluye las emisiones propias de la vaca, hasta su industrialización y transporte, que tienen sus propios aportes de dióxido de carbono.
Zoom
Los sistemas pastoriles Ocupan entre 26 y 40 por ciento del total de tierras productivas del planeta. Y la ganadería emite 37 por ciento del metano y 65 por ciento del óxido nitroso generados por actividades humanas. La gran mayoría de estos gases provienen de los sistemas de pastoreo de América Latina y Asia.
"La concentración atmosférica de óxido nitroso continúa elevándose en 0,26 por ciento anual. En el plano global, el presupuesto de óxido nitroso está dominado por las fuentes agrícolas. Es preciso lograr una reducción urgente de estas emisiones", sostuvo el científico neozelandés Tim Clough.
"Las fuentes predominantes de óxido nitroso en las pasturas incluyen las excretas de los animales que pacen y los fertilizantes nitrogenados.
El óxido nitroso se produce en el suelo a través de procesos microbianos como la nitrificación" o conversión de amonio a nitrato, agregó Clough, del Grupo de Ciencias Físicas de la Universidad de Lincoln.
La cifra 91 En Uruguay, la agropecuaria genera 91 por ciento de las emisiones nacionales de metano. Y en Argentina es responsable de 44 por ciento de la producción de gases invernadero.
El siguiente documento de Oilwatch y publicado por rebelion.org da cuenta de los cálculos económicos que están detrás del Cambio Climático. Documento de posición sobre adaptación al cambio climático Oilwatch Ecoportal.net
Hace poco las Naciones Unidas reconoció al cambio climático como un asunto de trascendencia con respecto a los derechos humanos. Esto muestra una vez más la importancia que este tema ha alcanzado en las esferas internacionales. Sin embargo, del discurso a los hechos hay un gran trecho, puesto que una cosa son las declaraciones oficiales y otras son las soluciones que se presentan frente a los desastres climáticos.
Esto se evidenció en diciembre del 2007 en Bali, durante la Conferencia de las Partes de la Convención de Cambio Climático (UNFCCC) y del Protocolo de Kioto (PK), pues está claro que los países que más contaminan no están interesados en cumplir con los compromisos establecidos en las negociaciones internacionales sobre clima y ahora aspiran a diseñar nuevos acuerdos para el escenario post 2012, año en el que termina el primer periodo del protocolo (post-Kioto). Todo está forjado a través de mecanismos para la mitigación y ahora para la adaptación al cambio climático con los que evitan reducir las emisiones reales, y permitirán nuevos negocios climáticos. Los países que tienen obligaciones de reducir las emisiones de los gases con efecto invernadero han hecho muy poco, y lo están haciendo mal, mientras que aparecen como acciones positivas.
El Protocolo de Kioto ha fallado, ignora deliberadamente a los hidrocarburos como parte de los orígenes del problema y propone falsas y perversas soluciones. El mercado de carbono y una serie de otras supuestas soluciones como los organismos genéticamente modificados, los sumideros de carbono, la fertilización de los océanos, el almacenamiento de carbono, los agrocombustibles, entre otros, han sido formulados para dejar de lado a la industria petrolera, el sector número uno culpables del calentamiento global. Estos mecanismo aspiran a transferir las responsabilidades y los impactos al Sur, creando nuevas amenazas para los pueblos, como la conversión de territorios indígenas en plantaciones, el pillaje de tierras y desplazamientos forzados de poblaciones locales; estos mecanismos permiten la entrega de bosques a las empresas, la privatización de áreas protegidas y zonas frágiles y de bosques naturales y la ocupación de tierras campesinas y agrícolas y la privación de sus derechos, sustento y formas de vida tradicionales a las comunidades locales. Todo esto significa un subsidio para la industria y los contaminadores y un estímulo para los países energívoros a mantener sus modelos de producción y consumo.
Las catástrofes ambientales son una realidad, y la adaptación a los cambios climáticos -uno de los 4 bloques temáticos de las negociaciones (los otros son mitigación, transferencia de tecnología y financiación e inversiones)- es algo que todos los países deben hacerlo. En le caso de los países más vulnerables, como son los países del Sur, es una necesidad.
Para eso, Bali decidió consolidar el Fondo para la Adaptación (Adaptation Fund), cuya secretaría estará en el Global Environmental Facility (GEF), y al Baco Mundial como tenedor del fideicomiso. El Fondo de Adaptación está compuesto por un grupo de 16 países miembros rotativos.
Para la mayoría de los países del Sur, el tema de la adaptación es crucial pues de ella depende la supervivencia de miles de pueblos y comunidades. Frente a esto, su mayor exigencia es contar con fondos e instituciones especializadas para aplicar los planes y proyectos que les permitan enfrentar los desastres climáticos, como necesidades de infraestructura, tecnológicas o de seguridad ciudadana. De hecho los planes de adaptación deberán ser incluidos en los planes de desarrollo de los países más vulnerables ya afectados.
A nivel internacional el Programa de Nairobi sobre Adaptación (Nairobi Work Programme on Adaptation), es uno de las iniciativas de las Naciones Unidas para preparar los materiales técnicos sobre de este tema, siendo ahora un requerimiento el desarrollo de programas regionales, nacionales y locales.
El cambio climático es un fenómeno cíclico que responde a causas naturales y en menor grado a la mano del hombre. Janvan Dam, paleontólogo de la Universidad de Utrecht (Holanda) explicó que “la órbita de la tierra no es perfectamente regular, ésta oscila a medida que gira, de modo que su inclinación cambia siguiendo un ciclo de 41 mil años y los polos se acercan más al sol en unas épocas que en otras".
También advirtió que "estas oscilaciones de la órbita de la tierra provocan cambios climáticos que afectan a todo el ecosistema”.
La investigadora del Conicet y ex integrante del Ipcc Rosa Compagnucci, afirma que para ella “la principal razón de la variabilidad climática de la tierra tendría más que ver con la astronomía: específicamente, con la caprichosa actividad solar, que ha demostrado no ser homogénea a través de décadas y siglos”.
Eduardo Tonni, investigador principal de la Comisión de investigaciones científicas de la provincia de Buenos Aires (CIC) y jefe de paleontología de la Universidad de La Plata, indicó “no se puede negar un calentamiento; la discusión es si fue generado por el ser humano o si es natural. Hay efectos de la acción del hombre, pero es mucho más probable que sea un producto natural”.
El ex director de la Estación biológica de Doñana, perteneciente al Consejo superior de investigaciones científica, y presidente de la Fundación Migres, Miguel Ferrer contesta a este interrogante: ¿El cambio climático es un problema del futuro o una realidad del presente?
“En el ámbito científico nadie discute que es una realidad del presente, porque en mi caso en concreto las evidencias científicas son aplastantes. En los últimos ciento cincuenta años los cambios han sido de una enorme rapidez y significativamente distintos a lo que había ocurrido con anterioridad”.
El investigador Lonnie Thompson, dijo en la reunión anual de la Asociación americana para el avance de la ciencia que se realizó el año pasado "No importa lo que hagamos, en este momento están desapareciendo, y vamos a perder los glaciares tropicales, los glaciares de los Andes y del Kilimanjaro en África".
Marco Zapata, ingeniero geólogo y coordinador de la Unidad de glaciología y Recursos hídricos del Instituto nacional de recursos naturales del Perú dijo “Los glaciares son indicadores muy sensibles del cambio climático. Los que tenemos en Perú están experimentando un proceso de deglaciación o retroceso muy acelerado”.
María Teresa Becerra, asesora del área ambiental de la secretaría General de la Comunidad andina de naciones (CAN) “El calentamiento no afecta solo al que emite, sino a todos los países del planeta, pero le afecta más a los países latinoamericanos porque son los más vulnerables. Somos países eminentemente agrícolas y el cambio climático afecta, pues se cambian los climas”.
Durante la 11ª Conferencia de las partes de la Convención marco de Naciones unidas sobre cambio climático (COP 11) realizada en Montreal, Canadá en el año 2005, el gobierno argentino informó que, “El patrimonio natural-turístico se ve afectado con la disminución de la superficie los glaciares patagónicos, una de las múltiples razones por la que técnicos y científicos trabajan en la elaboración de los posibles escenarios geográficos y climáticos con el objeto de anticipar y morigerar las eventuales consecuencias del cambio climático”.
Impacto en las áreas naturales protegidas
Los ecosistemas tienen una capacidad inherente de resistir los cambios en el clima y en el paisaje, a esta capacidad se le llamada resiliencia ecológica. Cuando esta capacidad es excedida, el ecosistema puede cambiar en formas que pueden ser socialmente y ecológicamente inaceptables.
En el quinto Congreso mundial de parques, realizado en Durban, Sud África en el 2003, especialistas de todo el mundo advirtieron que el cambio climático está dañando los espacios naturales protegidos y otros hábitats valiosos en todo el mundo.
Estos rápidos cambios están dando como resultado la pérdida de especies raras o amenazadas. Parques nacionales de todo el mundo, desde los de tundra ártica canadiense hasta los de América del Sur y África, han identificado al cambio climático como el responsable de la translación de especies y hábitats fuera de las fronteras de los parques.
Las instituciones responsables de administrar las áreas naturales podrían enfrentarse en el futuro a la ingente labor de tener que cambiar sus espacios protegidos para seguir el ritmo de hábitats y ecosistemas en movimiento.
El director general de WWF Internacional, Claude Martin, dijo: “El cambio climático se ha revelado como una de las principales amenazas para los espacios protegidos y se deben tomar medidas para la urgente reducción de las emisiones de CO2 si quieren evitarse daños irreversibles en los espacios protegidos del mundo”.
Entonces, ¿qué se puede hacer? Las estrategias de mitigación pueden reducir la vulnerabilidad de los ecosistemas y las estrategias de adaptación pueden aumentar la resiliencia ecológica a los cambios climáticos y del paisaje. Las estrategias de mitigación son acciones que prevén, reducen o deceleran a los cambios del clima o del paisaje. Las estrategias de adaptación son acciones que contrarrestan las consecuencias adversas de los cambios del clima o del paisaje.
Jean Ortiz, jefe del parque nacional Huascarán en Perú, reveló “que el calentamiento global está afectado seriamente el lugar, ya que están desapareciendo plantas y los animales huyen a zonas más altas”.
El biólogo Miguel Ferrer opina que “hasta ahora la política de conservación, que estaba basada en la red de parques, nacionales o naturales, o en la Red Natura2000, ha sido una estrategia muy aceptada y ha tenido unos resultados muy positivos, pero claramente es insuficiente en un mundo donde los seres vivos que pretendemos proteger se mueven a una velocidad mayor de lo que pensamos. Por lo tanto, salen de las reservas que hemos creado, y tenemos que poner en marcha otros tipos de mecanismos que nos permita ser mucho más ágiles por los territorios por el que los seres vivos se van a mover. Figuras en las que no sea necesaria que la titularidad sea pública, pero que sí se pueda incorporar a los propietarios privados en la necesidad y obligación de conservar la biodiversidad”.
No nos olvidemos que la diversidad biológica constituye una fuente importante de sustento directo, ya que el 40 por ciento de la economía mundial y el 80 por ciento de las necesidades de los más pobres emanan de los recursos biológicos.
Otro ejemplo es el amenazado Parque nacional Yasuní en la amazonía ecuatoriana y sus alrededores, donde 30 millones de especies conviven en las 982.000 hectáreas.
Esteban Suárez, director de Wildlife Conservaty Society, capítulo Ecuador, dice que “Es uno de los sitios más biodiversos del planeta, en esa excepcional biodiversidad se sustenta la razón para la conservación”.
La estrategia del manejo adaptativo
El mensaje esta escrito en la pared: los administradores de los recursos deben implementar estrategias efectivas de mitigación y de adaptación mucho antes de que ocurran los impactos esperados por el cambio climático y del paisaje.
Esta tarea es un reto por dos razones: primero, la mayoría de los administradores de recursos no poseen el personal o el presupuesto para manejar sus áreas con el fin de evitar los efectos negativos potenciales de los cambios climáticos y del paisaje.
Segundo, existe una incertidumbre considerable con respecto a la naturaleza y la extensión de los cambios futuros en el clima y en el paisaje, así como la forma en que los sistemas humanos y naturales van a responder a esos cambios, con o sin estrategias de mitigación o de adaptación.
La capacidad de los administradores de crear y llevar a cabo políticas y decisiones de manejo mejor informadas relacionadas al cambio climático y del paisaje puede ser mejorada por medio de un aumento en el acceso a la información y el entendimiento de las causas y las consecuencias del cambio climático y del paisaje por parte de los administradores; y segundo, proveyendo a los administradores de las herramientas que les permitirán identificar y comparar las estrategias de mitigación y adaptación.
La masa de nieve de las montañas está desapareciendo
El informe del programa de las Naciones unidas para el desarrollo – Pnud- "La lucha contra el cambio climático: solidaridad frente a un mundo dividido" indica que hay 2.500 kilómetros cuadrados de glaciares tropicales en los Andes y lo más preocupante es que desde comienzos de 1970 se calcula que se han reducido entre un 20 por ciento y 30 por ciento.
Hay 160.000 glaciares registrados en el mundo, por eso las montañas constituyen un excelente laboratorio para comprobar los efectos del cambio climático. Ocupan la quinta parte de la superficie terrestre y la mitad de la población actual depende de ellas para la vida.
Los trastornos del termómetro no son inocuos. La doctora Matilde Rusticucci, investigadora del departamento de Ciencias de la atmósfera y los océanos de la facultad de Ciencias exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), coincide con el doctor Mario Núñez, referente a que “ las diferencias entre las temperaturas máximas y mínimas se achicaron, y esto hace que los inviernos sean más agradables”.
El Instituto argentino de nieves, glaciares y Ciencias ambientales de Mendoza reveló que “en los últimos 20 años los glaciares a lo largo de la Patagonia han disminuido en su extensión entre un 10 por ciento y un 20 por ciento”.
Más de 40 glaciares patagónicos están en retroceso. Uno de ellos es el glaciar Frías, del Cerro Tronador, en el Parque nacional Nahuel Huapi. Desde 1660 hasta 1850, aproximadamente, retrocedió a una velocidad de 2,5 metros por año. Pero desde que comenzó el calentamiento, la velocidad de retroceso aumentó notablemente: retrocedió 7 metros anuales entre 1850 y 1900, 10 metros por año entre 1910 y 1940, y 36, entre 1976 y 1986, y lamentablemente continúa el proceso.
El Instituto de investigación para el desarrollo (IRD por sus siglas en francés) que estudia los efectos del calentamiento global sobre los glaciares tropicales, ha formulado un vaticinio científico devastador “En los próximos 20 años, la mayoría de los nevados peruanos solo serán postales del recuerdo”.
Los científicos Hernán Sala y Eugenio Yermolín, del Instituto antártico argentino (IAA) dicen “A fines de la década del 80, los campos de hielo del sur -Argentina y Chile- habían reducido su superficie en aproximadamente unos 500 kilómetros cuadrados”.
Perú cuenta con aproximadamente el 70 por ciento de las cordilleras glaciares en Sudamérica, frente al 20 por ciento de Bolivia, 4 por ciento de Ecuador, 4 por ciento de Colombia y menos de 1 por ciento de Venezuela.
En los últimos 30 años, la superficie de los glaciares del Perú cerca de 1.750 kilómetros cuadrados ha retrocedido en un 21.8 por ciento, debido al deshielo de los nevados a causa del calentamiento global y la contaminación ambiental.
Este porcentaje, según los expertos, equivale a unos 446 kilómetros cuadrados de nieve.
Entre 1948 y 1976 las nieves de la Cordillera Blanca retrocedieron en promedio 9 metros pero desde 1977 a la fecha el retroceso fue de 19 a20 m, dijo Marco Zapata, jefe de la Unidad de glaciología del Instituto nacional de recursos naturales (Inrena) Perú.
En 1989 se hizo un inventario nacional de glaciares que determinó que en las 18 cordilleras de Perú había 3044 glaciares, que cubrían un área de 2041 km2. Diez años más tarde los estudios realizados por el Consejo nacional del ambiente comprobaron que la masa de glaciares había reducido su superficie en un 23 por ciento.
La ministra de Medioambiente de Chile, Ana Lya Uriarte, destacó que “Una de las principales consecuencias del cambio climático es la reducción de las masas de hielo en prácticamente todo el planeta, destacando los cambios en Groenlandia, el Ártico canadiense, los Andes de Sudamérica y la Antártica. Nuestro país no es ajeno a este problema, puesto que sus glaciares están retrocediendo aceleradamente, con consecuencias aún poco conocidas para nuestra sociedad”.
María Teresa Becerra, experta en temas de ecología y biodiversidad afirma “El agua en las ciudades de Latinoamérica depende de los glaciares que se están derritiendo”.
El presidente del Ecuador, Rafael Correa Delgado, dijo: “el cambio climático afecta al Ecuador y otros países andinos directamente en la forma de deshielo de los glaciares y pérdida de las reservas de agua. Nadie está compensando al Ecuador por este daño”. “El valor de la biodiversidad tiende a incrementarse conforme al ritmo de su destrucción”.
Según los científicos del Instituto geofísico de la Universidad de México, fue precisamente el calentamiento global la principal causa de que alrededor del año 2000 desaparecieran los glaciares que quedaban en el volcán Popocatépetl y en 15 o 20 años perderán todos los glaciares del país.
El doctor Chehbouni, director de investigación del Instituto Francés de investigación científica en México afirma que “El cambio climático es un fenómeno global, pero las consecuencias son regionales”. "Y la triste realidad en América Latina es que la población que vive cerca de los glaciares no tiene nada que ver con el aumento de las emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera".
El director del Instituto de investigaciones geológicas y Medio Ambiente de Bolivia, Jaime Argollo, explicó “Como geólogo sé que hace miles de años atrás los glaciares han retrocedido todavía más de lo que está ocurriendo ahora, entonces es fundamental conocer el impacto actual en las altas montañas, cosa que efectivamente está volviendo a ocurrir”.
Las áreas más afectadas son el retroceso producido desde los años noventa en los glaciares del Volcán Sajama, Chacaltaya y Zongo y el deshielo de la cuenca del Tuni Condoriri a una velocidad 10 veces más rápido que en décadas pasadas y esto impacta sobre los recursos hídricos de la ciudad de La Paz y El Alto.
Los Alpes también han perdido el 50 por ciento de sus glaciares; dos tercios de los glaciares del Parque Nacional de Glaciares (Eeuu) han desaparecido y el Himalaya perderá el 20 por ciento de su masa glaciar en 30 años.
Pensar y realizar
El presidente de la República de Costa Rica, Óscar Arias afirmó: “una de las herramientas para crear conciencia en la ciudadanía sobre el cambio climático es la educación y la prioridad de poner en un primer plano la humanidad y no cometer la bonanza de poner en riesgo el futuro de las nuevas generaciones”.
El informe "GEO hielos y nieves" realizado entre las Naciones unidas para el medio ambiente (Pnuma) y la secretaría de Medio ambiente y Recursos naturales de México (Semarnat) donde se dio a conocer el impacto que tendrá el deshielo, especifica "Es sumamente importante mantener el hielo y la nieve ya que es ahí donde se expresa con mayor evidencia el impacto que puede tener el cambio climático en la biodiversidad, el agua y hasta en la cultura. Este tema además de ser muy grave en los polos también es sumamente impactante en nuestra región"
Watt-Cloutier afirmó: “El cambio climático está destruyendo nuestro derecho a la vida, la salud y los medios de subsistencia. Los estados que no reconocen estos impactos y no toman medidas violan nuestros derechos humanos”.
El secretario general de la ONU Ban Ki-moon dijo " Veo con preocupación que los efectos del cambio climático son cada vez más notorios y que podrían notarse aún más en el futuro a medida que los acontecimientos climáticos extremos se intensifican".
Los expertos del Grupo intergubernamental de cambio climático –Ipcc- advirtieron en su informe que los efectos del calentamiento global, que van desde la escasez de agua y alimentos hasta la elevación del nivel de los mares, afectarán de manera negativa el medio ambiente para la vida humana.
El mundo ya se preocupa por los cambios climáticos. ¿Y los gobiernos? Como país, tenemos que saber qué nos va a pasar y tenemos que estar preparados. Demos el ejemplo, los niños hacen lo que ven hacer y no lo que se les dice que hagan.
Norberto Ovando (*) es vicepresidente de la Asociación amigos de los parques nacionales –Aapn– Experto Comisión mundial de áreas protegidas – WCPA – de la UICN Red latinoamericana de áreas protegidas – Relap–
Autoridades y técnicos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Comisión Económica para América latina (CEPAL), debaten hoy en la capital chilena acerca de políticas de Energía sustentables para Latinoamérica.
La reunión es organizada por la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), a través de su Departamento de Desarrollo Sostenible, según un comunicado de la CEPAL.
Del acto de apertura participaron Alicia Bárcena Ibarra, secretaria Ejecutiva de la CEPAL; Marcelo Tokman Ramos, ministro Presidente de la Comisión Nacional de Energía de Chile; Paul Simons, embajador de EE.UU. en Chile; y José Miguel Insulza, secretario General de la OEA.
Además asisten a ese encuentro que concluirá a las 20 (hora argentina) autoridades y especialistas en energía provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay.
En una reunión realizada en Washington D.C. en marzo de 2008, los Estados Miembros de la OEA acordaron realizar reuniones subregionales sobre energía sostenible, para tratar los temas planteados en la Declaración de Panamá sobre Energía para el Desarrollo Sostenible.
Talleres similares al que se desarrolla hoy en Santiago de Chile están siendo organizados en las Bahamas, El Salvador y Perú.
Las discusiones del Taller del Cono Sur abordarán temas clave para fortalecer la seguridad energética a largo plazo protegiendo al mismo tiempo el medio ambiente: la cooperación e integración energética regional, la diversificación de la matriz energética mediante la inclusión de las energías renovables y la energía nuclear y la eficiencia energética. (Télam)
Los diferentes grupos de trabajo afinaron la agenda de reuniones que tendrán mañana los ministros de RR.EE. y de Ambiente.
Su noticia está siendo enviada.
Sistema de envío de mensajes no disponible. Reintente en unos minutos por favor.
Su mensaje ha sido enviado con éxito
Las comisiones técnicas de la Cumbre sobre Cambio Climático y Medio Ambiente en Centroamérica y el Caribe, que se celebrará en Honduras el próximo miércoles, comenzaron hoy a revisar la agenda del encuentro.
Las comisiones técnicas revisaron y analizaron los fundamentos de la estrategia regional de cambio climático y conocieron la evolución del informe "La Economía del Cambio Climático en Centroamérica" a partir de un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), indicó un portavoz a la prensa.
También analizaron la Estrategia Regional Agroambiental y de Salud para Centroamérica y los impactos del Cambio Climático en los Sistemas MarinoCosteros, entre otros temas.
Los diferentes grupos de trabajo afinaron la agenda de las reuniones que tendrán mañana los ministros de Relaciones Exteriores y de Ambiente, en las que se pulirán detalles sobre la declaración que suscribirán los presidentes de Centroamérica, México y primeros ministros de los 15 países de la Comunidad de Estados del Caribe (Caricom), dijo la fuente, sin dar más detalles.
El titular de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Marco Burgos, indicó, por su lado, que entre los temas que serán analizados mañana por los ministros de Exteriores y Ambiente figura la vulnerabilidad de los países centroamericanos y caribeños.
Agregó que en el caso de Honduras es un país que quedó más vulnerable luego del paso devastador del huracán Mitch, a finales de 1998.
Para mañana está previsto que sea aprobada la agenda de trabajo, se conocerán varios informes y se hará una presentación de tecnología satelital para la Estrategia de Cambio Climático.
La cumbre, que se celebrará en San Pedro Sula, norte de Honduras, fue convocada por la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), que incluyó a los países del Caribe en virtud de los compromisos adquiridos en la II cumbre que ambas regiones celebraron en mayo de 2007 en Belice, según un portavoz de la Secretaria de Ambiente de Honduras.
Una fuente de la embajada de Japón indicó, por otra parte, que ese país tendrá una representación en la cumbre con una iniciativa sobre el Cambio Climático y de Mecanismo de apoyo financiero para Centroamérica y el Caribe, que se sumará a una propuesta de México orientada a crear un fondo para prevención de desastres.
A la cumbre asistirán los presidentes de Centroamérica (a excepción del de Costa Rica, Óscar Arias) y México, Felipe Calderón y los 15 primeros ministros de los países de la Caricom, dijeron fuentes oficiales.
El Congreso sobre Cambio Climático y Biodiversidad en las Américas identificó como un "serio problema" la merma de la biodiversidad por las modificaciones climatológicas globales.
Su noticia está siendo enviada.
Sistema de envío de mensajes no disponible. Reintente en unos minutos por favor.
Su mensaje ha sido enviado con éxito
El "Documento de Panamá" es el resultado final del congreso realizado en ese país centroamericano y buscaba discutir el tema del cambio climático en la región. La mayoría de expertos coincidieron en que el cambio climático inducido por la actividad humana puede llevar a la pérdida de la biodiversidad a escala global, de la que ha dependido por siglos la "economía, la cultura y el espíritu" de nuestras sociedades.
También advirtieron que este fenómeno puede causar alteraciones "dramáticas" en la distribución de las especies, así como su extinción, especialmente en ecosistemas fragmentados o vulnerables.
Según lo expuesto en los cinco días del encuentro, los mayores riesgos pesan sobre los arrecifes coralinos y los ecosistemas boscosos, lo que también puede tener un impacto sobre la calidad de vida de los seres humanos.
MÁS VERANO
En el congreso, los científicos y los administradores de recursos naturales recomendaron diseñar estrategias "personalizadas" para casos concretos, crear en Panamá una "red" de información y establecer herramientas de educación y alternativas de "adaptación" para asistir a los Gobierno a tomar decisiones que frenen el impacto del cambio climático.
Como efectos proyectados de este proceso, en la reunión se identificó un aumento de los días calientes o de verano, lo que expondrá a la humanidad a pestes y enfermedades; una merma en las plataformas heladas, con el consecuente aumento del nivel del mar, y el calentamiento de las aguas, que afectará a especies marinas de importancia alimenticia y económica.
Los organizadores del evento esperan que ésta información sea útil para los países que desean implementar políticas, programas y actividades bajo el marco de la Convención de Diversidad Biológica y las Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
GINEBRA.- Suiza encabeza la lista de países más respetuosos con el medio ambiente, en donde Chile sólo aparece en el quinto puesto en América Latina, según el Indice de actuación medioambiental 2008, difundido este miércoles por el Foro Económico Mundial en Davos.
El Índice, elaborado por un equipo de expertos medio ambientales de las Universidades de Yale y Columbia, ordena a 149 países de acuerdo a 25 indicadores basados en seis criterios: la salud medioambiental, polución del aire, recursos de agua, biodiversidad y hábitat, recursos naturales productivos y cambio climático.
Después de Suiza, le siguen Suecia, Noruega, Finlandia y Costa Rica, mientras que los últimos cinco de la lista son todos africanos: Mali, Mauritania, Sierra Leona, Angola y Níger.
Colombia es, después de Costa Rica, el país latinoamericano mejor situado a nivel mundial, con un noveno puesto, muy por delante de algunos países europeos.
España se sitúa en el puesto número 30 de la lista mundial, y entre los países de la Unión Europea + 3 (Islandia, Noruega y Suiza) ocupa el puesto 19.
Tras Costa Rica y Colombia, siguen en América Canadá, Ecuador, Chile y Panamá, mientras los últimos puestos son para Bolivia y Haití.
Estados Unidos ocupa el puesto 39 en el ránking, muy por detrás de otros países industrializados como Reino Unido (14), y Japón (21).
Según el análisis, aunque EE.UU. obtiene buenas puntuaciones en algunos indicadores, su mala actuación en cuanto a polución del aire y las emisiones de gases de efecto invernadero le llevan a descender muchas posiciones.
El Índice se centra fundamentalmente en dos objetivos: cómo se reducen los efectos medioambientales en la salud humana, y en cómo se promueve la vitalidad del ecosistema.
BRASILIA.- Los efectos del cambio climático podrían "paralizar o revertir" el desarrollo humano de los países latinoamericanos y caribeños, a raíz de "los altos niveles de pobreza y la falta de capacidad para gestionar los riesgos climáticos", advirtió hoy la ONU.
Según el Informe sobre Desarrollo Humano 2007 divulgado hoy en Brasilia, la cooperación internacional es "fundamental" para mejorar la cobertura de los servicios básicos en la región, donde 45 millones de personas no tienen acceso a energía eléctrica.
"Algunos de los países con bajos niveles de cobertura son Haití, Honduras, Bolivia, Perú y Nicaragua, países donde reside el 50 por ciento de todos los habitantes de la región que carecen de este servicio", afirma el texto, que advierte que "no se puede esperar que estas personas reduzcan sus emisiones".
"Por ello, la cooperación internacional es fundamental para mejorar la cobertura de los servicios básicos a través de la transferencia de tecnologías con bajas emisiones de carbono a fin de lograr fuentes de energía limpia", agrega el documento, divulgado por los Programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y para el Medio Ambiente (PNUMA).
El informe advierte que la desigualdad social aumenta los efectos del cambio climático, que se harán sentir principalmente en las comunidades afectadas por fenómenos como "las inundaciones y las tormentas extremas".
"Estas comunidades necesitarán apoyo para adaptarse a los impactos que traerá el cambio climático", afirma el texto, que también destaca la necesidad de reducir la deforestación de la Amazonia, apuntada como una "gran fuente de emisiones" de gases de efecto invernadero a nivel mundial.
Según el texto, la erosión de los bosques es responsable de alrededor del 20 por ciento de la huella ecológica global.
"Los bosques son recursos ecológicos que generan una amplia gama de beneficios públicos y privados. Entre otras cosas, son el hogar y la base de sustento de muchos pobres y la fuente de posibles ganancias para grandes intereses comerciales. Son también una fuente de biodiversidad", afirma.
En este sentido, enfatiza que "uno de los desafíos en materia de gestión forestal es equilibrar las demandas de intereses contrapuestos que tienen niveles de poder muy disímiles".
Elogios
El documento elogia, por otra parte, algunos programas gubernamentales destinados a proteger el medio ambiente y reducir la pobreza en países de la región.
En el caso de destrucción de los bosques amazónicos de Brasil, apunta que "el compromiso del gobierno y la activa participación de la sociedad han sido factores cruciales para avanzar hacia el plan integral iniciado en 2004 para impedir y controlar la deforestación".
"Aunque es aún muy pronto para determinar si esta iniciativa rendirá frutos, los datos preliminares de 2005 y 2006 indican que el ritmo de la deforestación ha disminuido en alrededor del 40 por ciento en el (estado brasileño de) Mato Grosso", enfatiza el informe.
Por otra parte, el documento elogia como "ejemplos positivos de inversión social" los programas de transferencia de renta como el Beca Familia de Brasil y la Red de Protección Social de Nicaragua y los proyectos de apoyo a las familias para que mantengan a sus hijos en la escuela, como Progresa de México y el Programa de Asignación Familiar de Honduras.