Mostrando entradas con la etiqueta informe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta informe. Mostrar todas las entradas

jueves, julio 24, 2008

Adaptación al cambio climático: consecuencias, beneficiados y costos

El siguiente documento de Oilwatch y publicado por rebelion.org da cuenta de los cálculos económicos que están detrás del Cambio Climático.

Documento de posición sobre adaptación al cambio climático
Oilwatch
Ecoportal.net

Hace poco las Naciones Unidas reconoció al cambio climático como un asunto de trascendencia con respecto a los derechos humanos. Esto muestra una vez más la importancia que este tema ha alcanzado en las esferas internacionales. Sin embargo, del discurso a los hechos hay un gran trecho, puesto que una cosa son las declaraciones oficiales y otras son las soluciones que se presentan frente a los desastres climáticos.

Esto se evidenció en diciembre del 2007 en Bali, durante la Conferencia de las Partes de la Convención de Cambio Climático (UNFCCC) y del Protocolo de Kioto (PK), pues está claro que los países que más contaminan no están interesados en cumplir con los compromisos establecidos en las negociaciones internacionales sobre clima y ahora aspiran a diseñar nuevos acuerdos para el escenario post 2012, año en el que termina el primer periodo del protocolo (post-Kioto). Todo está forjado a través de mecanismos para la mitigación y ahora para la adaptación al cambio climático con los que evitan reducir las emisiones reales, y permitirán nuevos negocios climáticos. Los países que tienen obligaciones de reducir las emisiones de los gases con efecto invernadero han hecho muy poco, y lo están haciendo mal, mientras que aparecen como acciones positivas.

El Protocolo de Kioto ha fallado, ignora deliberadamente a los hidrocarburos como parte de los orígenes del problema y propone falsas y perversas soluciones. El mercado de carbono y una serie de otras supuestas soluciones como los organismos genéticamente modificados, los sumideros de carbono, la fertilización de los océanos, el almacenamiento de carbono, los agrocombustibles, entre otros, han sido formulados para dejar de lado a la industria petrolera, el sector número uno culpables del calentamiento global. Estos mecanismo aspiran a transferir las responsabilidades y los impactos al Sur, creando nuevas amenazas para los pueblos, como la conversión de territorios indígenas en plantaciones, el pillaje de tierras y desplazamientos forzados de poblaciones locales; estos mecanismos permiten la entrega de bosques a las empresas, la privatización de áreas protegidas y zonas frágiles y de bosques naturales y la ocupación de tierras campesinas y agrícolas y la privación de sus derechos, sustento y formas de vida tradicionales a las comunidades locales. Todo esto significa un subsidio para la industria y los contaminadores y un estímulo para los países energívoros a mantener sus modelos de producción y consumo.

Las catástrofes ambientales son una realidad, y la adaptación a los cambios climáticos -uno de los 4 bloques temáticos de las negociaciones (los otros son mitigación, transferencia de tecnología y financiación e inversiones)- es algo que todos los países deben hacerlo. En le caso de los países más vulnerables, como son los países del Sur, es una necesidad.

Para eso, Bali decidió consolidar el Fondo para la Adaptación (Adaptation Fund), cuya secretaría estará en el Global Environmental Facility (GEF), y al Baco Mundial como tenedor del fideicomiso. El Fondo de Adaptación está compuesto por un grupo de 16 países miembros rotativos.

Para la mayoría de los países del Sur, el tema de la adaptación es crucial pues de ella depende la supervivencia de miles de pueblos y comunidades. Frente a esto, su mayor exigencia es contar con fondos e instituciones especializadas para aplicar los planes y proyectos que les permitan enfrentar los desastres climáticos, como necesidades de infraestructura, tecnológicas o de seguridad ciudadana. De hecho los planes de adaptación deberán ser incluidos en los planes de desarrollo de los países más vulnerables ya afectados.

A nivel internacional el Programa de Nairobi sobre Adaptación (Nairobi Work Programme on Adaptation), es uno de las iniciativas de las Naciones Unidas para preparar los materiales técnicos sobre de este tema, siendo ahora un requerimiento el desarrollo de programas regionales, nacionales y locales.

(seguir leyendo)
¿Cuanto costaría la adaptación?
¿Quién debe pagar los costos de adaptación?
¿Quienes se benefician con estos planes de adaptación?
¿Qué buscan los planes de adaptación?
El Banco Mundial y sus negocios de adaptación
Nuevos partnerships para el cambio climático
¿Qué tipo de adaptación requerimos en el sur?



sábado, enero 26, 2008

Cambio climático afecta más a la salud que a la economía

De esta forma, los científicos a cargo de la investigación contraponen el informe de un ex economista jefe del Banco Mundial.









El cambio climático tendrá consecuencias devastadoras sobre la salud humana, que superarán a los efectos económicos globales, según informó un grupo de investigadores, que instaron a que se actúe rápidamente para proteger a la población mundial.

"Mientras intentamos lograr que haya una rápida reducción de las emisiones para evitar el cambio climático, debemos también controlar los, ahora, inevitables riesgos de salud del actual y futuro cambio climático", dijo el australiano Tony McMichael, quien ha dirigido un estudio conjunto publicado por el British Medical Journal.

"Esto tendrá efectos sanitarios adversos en todas las poblaciones, particularmente en las regiones geográficamente vulnerables y de escasos recursos", agregó el experto.

McMichael, del Centro de Epidemiología y Salud Poblacional de Australia, dijo que el aumento de los incendios forestales, las sequías, las inundaciones y las enfermedades como consecuencia del cambio climático implican una amenaza mucho más importante para el bienestar humano que para la economía.

Un informe de 2006 del ex economista jefe del Banco Mundial, Nicholas Stern, señaló que el cambio climático tiene el potencial de reducir la economía mundial entre un 5 y un 20 por ciento, lo que provocaría un impacto similar al de la Gran Depresión.

Pero McMichael expresó que el problema ambiental traería cambios en los patrones de las enfermedades infecciosas, como consecuencia del deterioro de las cosechas alimenticias y la pérdida de sus medios de trabajo para muchas personas.

Si bien es poco probable el surgimiento de tipos completamente nuevos de enfermedades, sí habría efectos en los patrones de frecuencia, rango y temporada de aparición de muchas condiciones existentes. Un ejemplo de esto sería la posible expansión de entre 20 y 70 millones de personas más el número de expuestos a las zonas de expansión de la malaria en el 2080, agregó.

(La Tercera)

Reuters

martes, noviembre 27, 2007

Informe de la ONU responsabiliza a países ricos por efectos del cambio climático

El documento, desarrollado por los Programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y para el Medio Ambiente (PNUMA), sostiene que "los países desarrollados son quienes deben asumir el liderazgo, ya que tienen la carga de responsabilidad histórica del problema".

El mundo desarrollado debe asumir la mayor parte de la responsabilidad y de los costos de la lucha por frenar el proceso de cambios climáticos, pese a que los países en desarrollo de mayor ingreso no pueden eximirse de la tarea de reducir sus emisiones de gases contaminantes.

Este es el claro mensaje lanzado por el Informe sobre Desarrollo Humano 2007 lanzado hoy en Brasilia por los Programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y para el Medio Ambiente (PNUMA), que advierte que la contribución de los países menos desarrollados debe hacerse sin causar daños a su crecimiento económico.

"Muchos países de ingreso mediano se están convirtiendo en emisores significativos (de gases de efecto invernadero) en términos agregados, pero no tienen la deuda de carbono con el mundo que han acumulado por países desarrollados y, en términos per cápita, aún siguen siendo emisores pequeños", afirma el documento.

Asimismo, el documento subraya que "los países desarrollados son quienes deben asumir el liderazgo, ya que tienen la carga de responsabilidad histórica del problema", y además "cuentan con los recursos financieros y las capacidades tecnológicas para iniciar reducciones profundas y prontas en las emisiones".

Pese a que advierte que "la credibilidad de cualquier acuerdo multilateral dependerá de la participación de los principales emisores del mundo en desarrollo", el informe afirma que, "en función de los principios básicos de equidad y el imperativo del desarrollo humano de ampliar el acceso a la energía, los países en desarrollo deben contar con la flexibilidad suficiente para hacer la transición hacia un crecimiento bajo en emisiones de carbono a un ritmo coherente con sus capacidades".

En este sentido, el documento considera esencial que el tratado sobre cambio climático que reemplazará a partir de 2012 el Protocolo de Kyoto contemple "sistemas de financiamiento y transferencias tecnológicas" capaces de "derribar obstáculos que impiden desembolso rápido en las tecnologías con bajas emisiones de carbono necesarias para evitar el cambio climático peligroso".

Además, apunta que "los esfuerzos de mitigación se verían fortalecidos con una cooperación destinada a apoyar la conservación y la gestión sostenible de los bosques tropicales".

En cuanto a la reducción de las emisiones, el documento apunta que el acuerdo debería permitirles a los países en desarrollo alcanzar un tope en 2020, "para luego aplicar reducciones del 20 por ciento antes de 2050".

Mucho más duras son las recomendaciones para las naciones desarrolladas, que "deberían reducir sus emisiones en por lo menos 80 por ciento, con reducciones de 30 por ciento de aquí hasta el año 2020".

ACUSA FALTA DE COMPROMISO
El documento lanza duras críticas a los países ricos, acusados de no reflejar en acciones concretas sus compromisos y discursos de preocupación por el cambio climático.

"Aquellas personas que luchan día a día por mejorar una vida en condiciones de miseria absoluta y hambre deberían tener la primera prioridad en materia de solidaridad humana", apunta.

Según el informe, "los pobres del mundo y las futuras generaciones no pueden permitirse la complacencia y las evasivas que todavía caracterizan las negociaciones internacionales sobre cambio climático".

Entre los ejemplos, el documento menciona los aranceles dictados por Unión Europea y Estados Unidos para la importación del etanol brasileño que, al ser producido en base a la caña de azúcar, es "más eficiente para reducir las emisiones de carbono".

"El problema es que las importaciones de etanol brasileño están limitadas por altos aranceles. La eliminación de esos aranceles generaría beneficios no sólo para Brasil, sino también para mitigar el cambio climático", expresa el texto.

Además, el documento critica duramente los escasos recursos financieros destinados por los países desarrollados para ayudar a los países pobres, que son los más vulnerables y los que más necesitan ayuda para adaptarse a las consecuencias del cambio climático.

"Según las palabras de Desmond Tutu, ex arzobispo de Ciudad del Cabo, vamos camino a un verdadero apartheid en cuanto a adaptación", dice el informe, que apunta que la financiación internacional alcanza hasta ahora unos 26 millones de dólares, una cifra "que equivale a lo que gasta en una semana el programa de protección contra inundaciones del Reino Unido".

El documento recuerda que los fondos comprometidos con programas de adaptación suman hoy 279 millones "para ser desembolsados en el transcurso de varios años".

"Aunque es una mejora respecto del anterior compromiso, es sólo una fracción de lo que se necesita y representa menos de la mitad de lo que el estado germano de Baden-Würtemberg asignará al fortalecimiento de sus diques de protección", agrega el informe, que estima en 86.000 millones de dólares hasta 2016 el monto necesario para un programa de adaptación eficaz en los países en desarrollo.

DPA

(www.tercera.cl )

(http://www.latercera.cl/medio/articulo/0,0,3255_5726_314691437,00.html)

Cambio climático podría revertir el desarrollo alcanzado por Latinoamérica



(La Tercera)

Martes 27 de Noviembre de 2007
09:02
DPA

BRASILIA.- Los efectos del cambio climático podrían "paralizar o revertir" el desarrollo humano de los países latinoamericanos y caribeños, a raíz de "los altos niveles de pobreza y la falta de capacidad para gestionar los riesgos climáticos", advirtió hoy la ONU.

Según el Informe sobre Desarrollo Humano 2007 divulgado hoy en Brasilia, la cooperación internacional es "fundamental" para mejorar la cobertura de los servicios básicos en la región, donde 45 millones de personas no tienen acceso a energía eléctrica.

"Algunos de los países con bajos niveles de cobertura son Haití, Honduras, Bolivia, Perú y Nicaragua, países donde reside el 50 por ciento de todos los habitantes de la región que carecen de este servicio", afirma el texto, que advierte que "no se puede esperar que estas personas reduzcan sus emisiones".

"Por ello, la cooperación internacional es fundamental para mejorar la cobertura de los servicios básicos a través de la transferencia de tecnologías con bajas emisiones de carbono a fin de lograr fuentes de energía limpia", agrega el documento, divulgado por los Programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y para el Medio Ambiente (PNUMA).

El informe advierte que la desigualdad social aumenta los efectos del cambio climático, que se harán sentir principalmente en las comunidades afectadas por fenómenos como "las inundaciones y las tormentas extremas".

"Estas comunidades necesitarán apoyo para adaptarse a los impactos que traerá el cambio climático", afirma el texto, que también destaca la necesidad de reducir la deforestación de la Amazonia, apuntada como una "gran fuente de emisiones" de gases de efecto invernadero a nivel mundial.

Según el texto, la erosión de los bosques es responsable de alrededor del 20 por ciento de la huella ecológica global.

"Los bosques son recursos ecológicos que generan una amplia gama de beneficios públicos y privados. Entre otras cosas, son el hogar y la base de sustento de muchos pobres y la fuente de posibles ganancias para grandes intereses comerciales. Son también una fuente de biodiversidad", afirma.

En este sentido, enfatiza que "uno de los desafíos en materia de gestión forestal es equilibrar las demandas de intereses contrapuestos que tienen niveles de poder muy disímiles".

Elogios

El documento elogia, por otra parte, algunos programas gubernamentales destinados a proteger el medio ambiente y reducir la pobreza en países de la región.

En el caso de destrucción de los bosques amazónicos de Brasil, apunta que "el compromiso del gobierno y la activa participación de la sociedad han sido factores cruciales para avanzar hacia el plan integral iniciado en 2004 para impedir y controlar la deforestación".

"Aunque es aún muy pronto para determinar si esta iniciativa rendirá frutos, los datos preliminares de 2005 y 2006 indican que el ritmo de la deforestación ha disminuido en alrededor del 40 por ciento en el (estado brasileño de) Mato Grosso", enfatiza el informe.

Por otra parte, el documento elogia como "ejemplos positivos de inversión social" los programas de transferencia de renta como el Beca Familia de Brasil y la Red de Protección Social de Nicaragua y los proyectos de apoyo a las familias para que mantengan a sus hijos en la escuela, como Progresa de México y el Programa de Asignación Familiar de Honduras.

sábado, septiembre 08, 2007

LA MITAD DE LA POBLACIÓN MUNDIAL YA VIVE EN CIUDADES


miércoles, 27 de junio de 2007

En palabras de Italo Calvino, “las ciudades, como los sueños, están hechas de deseos y pesadillas”. Este año, por primera vez en la historia, la mitad de la población mundial vivirá en ciudades (aunque siempre es difícil establecer una clara división estadística entre población urbana y rural), pero en un país industrializado y con un alto nivel de renta, como España, no es difícil comprender la realidad de que un tercio de los más de tres mil millones de personas que habitan en ciudades viven (es un decir) en chabolas, ranchitos, tugurios, favelas o barrios miseria, soportando unas condiciones indignas, sin acceso al agua potable, a letrinas, sin recogida de residuos, con un alto desempleo, con necesidades básicas insatisfechas, padeciendo niveles de violencia dignos de situaciones bélicas como Irak, como en las favelas de Río, además de los problemas de transporte o de morar en las zonas más frágiles, las que sufren más las inundaciones (por estar en lo que aquí llamaríamos dominio público hidráulico), los deslizamientos y todo tipo de catástrofes que, más que naturales, son fruto de la corrupción y la ineptitud.

Ese tercio de la población urbana mundial, como recuerda el informe del Worldwatch Institute, sufre lo peor de los dos mundos, el pobre, con la carencia de electricidad, agua potable y letrinas, sufriendo la contaminación que ocasiona la leña o el carbón, y el industrializado, con sus residuos tóxicos y su contaminación, realizando el trabajo sucio y mal pagado para los privilegiados de la ciudad formal.

¿Qué es sosteniblidad? Es, o debería ser, en primer lugar, justicia ambiental y social, y erradicación de la pobreza urbana, tan olvidada y mal tratada, por especialistas sectoriales (de agua, residuos, transporte, vivienda o empleo), sin una visión global e integradora, y sin la voz de los que la sufren. Algo se hace, porque la tarta aumenta, pero cada vez se reparte peor, que es una de las consecuencias de la globalización: más riqueza, pero cada vez peor repartida y sin el contrapeso de políticas redistributivas enérgicas. ¿Soluciones? Políticas fiscales de redistribución de la renta, nueva fiscalidad ecológica, gasto público encaminado a erradicar la pobreza, presupuestos municipales participativos y transparentes que eviten la corrupción, cooperativas, prioridad a los productos y a los comercios locales frente a los hipermercados y, sobre todo, creación de los puestos de empleo que garanticen no sólo cubrir las necesidades básicas, sino la autoestima necesaria para salir del círculo infernal de la pobreza y la marginación, que alienta los nuevos guetos que proliferan por doquier. El informe enumera multitud de alternativas y difícilmente diríamos algo sensato en tan poco espacio.

Pero además del diagnóstico, siempre importante, es ver lo que funciona y lo que falla, y apuntar las alternativas. La sostenibilidad urbana pasa por ir hacia ciudades que imiten la naturaleza, con un metabolismo circular y no linear, hacia ciudades densas y compactas (la ciudad mediterránea frente a la ciudad dispersa), con mezcla de actividades, que reducen la segregación social y espacial, que dan prioridad al transporte público y no motorizado frente al automóvil privado, que minimizan, separan y reciclan sus residuos, que hacen planeamiento y diseño urbano para minimizar el consumo de energía y materiales, que emplean las energías renovables, que hacen gestión de la demanda del agua y tratan sus aguas residuales, y que profundizan la democracia con nuevas formas de participación como los presupuestos participativos.

Ciudades donde se invierte menos en grandes y costosas infraestructuras de transporte, que no solucionan nada, y más en las necesidades reales de quienes moran en ellas. Las grandes infraestructuras, además, son proyectos que se prestan más a la corrupción, frente a inversiones más necesarias, modestas y transparentes en educación, cultura y sanidad, pero menos fotogénicas para cortar la cinta o poner la primera piedra antes de las elecciones. Vivo en Madrid, y recuerdo cuando hicieron la segunda ronda (la primera es el eje Castellana-Paseo del Prado) para solucionar los atascos de tráfico. Luego en tráfico empeoró aún más e hicieron la M-30, enterrada por Gallardón y pagada por las generaciones futuras (en el sentido más literal), la M-40, la M-45 (financiada con el llamado peaje en la sombra, que cuesta cuatro veces más a los contribuyentes que la fórmula tradicional) y la M-50, y ya preparan la M-60 y la M-70. Todo para empeorar el tráfico y los atascos, pues como recuerda el informe del Worldwatch una autopista lleva a 2.500 personas por hora, una línea de autobuses de 5.000 a 8.000, una de tranvía o de autobuses con carril propio de 10.000 a 20.000, y el metro y el ferrocarril de cercanías transportan a 50.000 personas por hora, 20 veces más que una autopista.

Para buen alcalde, el de Londres, Ken Livingstone, que implantó un impuesto sobre la congestión, que ha logrado reducir el número de automóviles privados que circulan por Londres en un 15% y mejorar el transporte público, y es sólo uno de los múltiples ejemplos de que, si hay voluntad política, se puede hacer política urbana sostenible. En 1970 había en todo el mundo 200 millones de automóviles, pero en 2006 teníamos ya 850 millones y habrá 1.700 millones en 2030, creando nuevos e irresolubles problemas, aún en el caso de que funcionasen con hidrógeno y no emitiesen gases de invernadero. Otras políticas son posibles, y Bogotá y Curitiba en Brasil muestran los buenos resultados de dar prioridad al transporte público urbano por superficie.

José Santamarta Flórez
Director de la edición española de la revista World Watch
(Fuente: www.informativos.net)

lunes, mayo 14, 2007

Deforestación de selvas es la segunda fuente de gases de efecto invernadero



La deforestación y la quema de selvas tropicales en países como Brasil o Indonesia es la segunda fuente de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, según un informe hecho público en el Reino Unido que insta a tomar "más en serio" ese aspecto en la lucha contra el cambio climático.

"Si perdemos la batalla contra la deforestación, perderemos la lucha contra el cambio climático", aseguró a hoy Andrew Mitchell, director del Programa Mundial Copas de Arboles (GCP, en sus siglas en inglés), que elaboró el informe.

"Reducir la deforestación ofrece la mayor oportunidad para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera en las próximas dos décadas, a un coste mucho menor que mediante grandes infraestructuras y de forma mucho más rápida", añadió.

Entre un 18 y un 25 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera son consecuencia de la deforestación, sólo superada por el sector energético, responsable de alrededor del 24 por ciento, mientras que la industria y el transporte producen cada uno de ellos un 14 por ciento.

El sector de la aviación, en concreto, es responsable sólo de entre un dos y un tres por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según el estudio, que extrae sus cifras de los últimos trabajos sobre cambio climático presentados por la ONU y en el informe Stern, patrocinado por el gobierno británico.

Los bosques tropicales almacenan entre 120 y 400 toneladas de carbono por hectárea, por lo que al quemarlos emiten grandes cantidades de gases de dióxido de carbono a la atmósfera, que son de aproximadamente 400 millones de toneladas por año en Brasil y de 350 millones de toneladas por año en Indonesia, según el GCP, que tiene su sede en Oxford (sur de Inglaterra).

El porcentaje de emisiones de dióxido de carbono causadas por la deforestación asciende en Brasil hasta el 70 por ciento y hasta el 85 por ciento en Indonesia, que se ha convertido en el tercer mayor emisor global de gases de efecto invernadero.

El estudio destaca que la deforestación es, en gran parte, causada por la expansión del sector agrícola en países tropicales para satisfacer las demandas de las naciones occidentales de productos como aceite de palma o soja.

"No se trata de culpar a Indonesia o Brasil o cualquier otro país. La única opción que tienen para satisfacer esa demanda es talar sus bosques. La única opción que tienen de obtener valor de sus bosques es talándolos", indicó Mitchell, que abogó por dar una respuesta global al problema.

A pesar de ser una de las principales causas de emisión de gases de efecto invernadero, el debate internacional sobre como mitigar el cambio climático ha estado centrado en la reducción de las emisiones causadas por los sectores energético y de transportes, destaca el GCP.

El Protocolo de Kioto excluye los incentivos financieros por la reducción de las emisiones causadas por la deforestación o por la conservación de las selvas tropicales existentes.

El GCP tiene como objetivo integrar los estudios forestales a nivel mundial en un programa de investigación y conservación, enfocado hacia el entendimiento del papel fundamental que cumplen las copas de los árboles en la biodiversidad y en los cambios climáticos, en un plazo de diez años.

(Fuente: La Tercera)